Un cráneo hallado en Georgia sugiere que hace 1,8 millones de años solo había una especie humana

Paleoantropólogos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han descubierto en Dmanisi (Georgia) un cráneo excepcionalmente conservado de 1.800.000 años que, por sus características, obliga a un cambio de perspectiva sobre la diversidad de las especies humanas, que sería mucho menos variada de lo que se estimaba. “Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, dicen sus descubridores.

El rostro del cráneo 5 in situ. / Museo Nacional de Georgia.

Científicos de la Universidad de Zúrich (Suiza) han hallado en el yacimiento de Dmanisi, Georgia, un cráneo humano de hace 1.800.000 años al que han denominado cráneo 5. Ya se habían encontrado en el mismo yacimiento cuatro cráneos de homínidos igualmente bien conservados, así como algunas partes del esqueleto. Ahora, el estudio de estos restos indica que el género Homo era mucho menos variado de lo que se creía hasta el momento.

“Realizamos análisis exhaustivos de la morfología de los cinco individuos encontrados en el yacimiento de Dmanisi. Las diferencias entre todos ellos no son más extensas que las diferencias entre cinco Homo sapiens, cinco chimpancés o cinco bonobos. Todos los individuos encontrados en este yacimiento pertenecen a una misma especie, y el cráneo 5 es uno de ellos”, declara a SINC la investigadora boliviana Marcia Ponce de León, coautora de la investigación y científica de la Universidad de Zúrich (Suiza).

Esto indica que los miembros más primitivos del género Homo, clasificados como Homo habilis, Homo rudolfensis y Homo erectus, podrían pertenecer a la misma especie. Solo serían diferentes en su apariencia exterior.

“Por lo visto hay un malentendido en lo referente a la clasificación del género Homo. En nuestra publicación nos referimos al periodo alrededor de 1,8 millones de años, y postulamos que entonces solo existía una especie de este género. Homo floresiensis, que existió hace entre 38.000 y 18.000 años, y Homo neanderthalensis (150.000-30.000 años) son mucho más jóvenes. Australopithecus representa otro género. En el caso de Homo habilis no hay una buena definición de la especie ya que los restos fósiles que se clasifican en este grupo son muy fragmentarios y escasos. Esto ha originado una discusión controvertida que aún continua”, añade la experta.

En su conjunto, los hallazgos muestran que los primeros representantes del género Homo comenzaron a expandirse desde África a través de Eurasia hace 1,85 millones de años.

El cráneo 5 pertenece a la época del Pleistoceno inferior. Es único porque, hasta la fecha, es el más completo de ese periodo de la evolución. No tiene deformaciones y todos los huesos todavía están asociados a través de las suturas.

“Adicionalmente, tiene una morfología inesperada. El cerebro es pequeño, con una capacidad craneal de 546 cm3. La cara es grande y prominente, y los dientes también son grandes”, apunta la investigadora. Esta combinación de rasgos era desconocida hasta el momento.

El yacimiento solo ha sido excavado parcialmente, pero supone la primera oportunidad para que los investigadores comparen y contrasten rasgos físicos de múltiples ancestros humanos que al parecer coincidieron en el mismo espacio y tiempo geológico.

Según Christoph P.E. Zollikofer, antropólogo de la Universidad de Zúrich que también participa en el estudio, la razón por la que el cráneo 5 es tan importante es que une las características que antes se habían utilizado como argumento para definir diferentes especies de Homo.

“Si hubiésemos encontrado la cavidad craneal y el rostro como fósiles separados, muy probablemente habrían sido atribuidos a dos especies diferentes”, añade Zollikofer. Para Ponce de León “también es decisivo que tenemos cinco individuos bien conservados que sabemos que han vivido en el mismo lugar y al mismo tiempo”.

Seguimiento evolutivo del Homo erectus

La diversidad dentro de una especie es por lo tanto la regla y no la excepción. Estos resultados están apoyados por un estudio adicional publicado recientemente en la revista PNAS.

En ese estudio, Ponce de León, Zollikofer y otros investigadores muestran que las diferencias en la morfología de la mandíbula entre los individuos de Dmanisi se deben principalmente a las diferencias en el desgaste dental.

“Esto demuestra la necesidad de un cambio de perspectiva: los fósiles africanos de 1,8 millones de años probablemente son los representantes de una misma especie, mejor descrita como Homo erectus”, explican los científicos.

Esto sugeriría que el Homo erectus evolucionó hace unos 2 millones de años en África, y pronto se expandiría a través de Eurasia, donde se documentó por primera vez hace unos 1,2 millones de años.

Comparar los patrones de diversidad en África, Eurasia y Asia Oriental proporciona pistas sobre la biología de la población de esta primera especie humana global. Esto convierte al Homo erectus en el primer “actor global” en la evolución humana. Su redefinición ofrece ahora la oportunidad de seguir esta especie humana fósil en un lapso de tiempo de 1 millón de años.

Referencias bibliográficas:

David Lordkipanidze, Marcia S. Ponce de León, Ann Margvelashvili, Yoel Rak, G. Philip Rightmire, Abesalom Vekua, and Christoph P.E. Zollikofer. “A complete skull from Dmanisi, Georgia, and the evolutionary biology of early Homo”. Science. October 18, 2013. doi: 10.1126/science.1238484

Ann Margvelashvili, Christoph P. E. Zollikofer, David Lordkipanidze, Timo Peltomäki, Marcia S. Ponce de León. “Tooth wear and dentoalveolar remodeling are key factors of morphological variation in the Dmanisi mandibles”. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS). September 2, 2013. doi: 10.1073/pnas.1316052110.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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Europa lleva más de 6.000 años cocinando con especias

Los condimentos llevan presentes en la cultura culinaria del viejo continente desde hace unos 6.000 años, cuando aún se practicaba el modo de vida de los cazadores recolectores, en la transición a la agricultura. El análisis de microfósiles encontrados en cerámicas de Dinamarca y Alemania ha revelado que la aliaria o hierba de ajo era el acompañamiento de carne, pescado y verduras en el norte de Europa. 

Mercado de especias en Estambul / MrHicks46

Los humanos aderezan la comida con condimentos desde hace milenios. Es lo que afirma el análisis de microrrestos fosilizados en ollas de cerámica recogidas en Alemania y Dinamarca con una antigüedad de entre 6.100 y 5.750 años.

En el trabajo, liderado por Hayley Saul, de la Universidad de York (Reino Unido), participan investigadores de varias universidades y centros europeos, entre ellos Marco Madella, de la Institució Milà i Fontanals (CSIC).

Entre los residuos encontrados dentro de fragmentos de cerámica había microfósiles vegetales de plantas silíceas, llamados fitolitos. Los restos son especiales porque se asemejan a las semillas actuales de una planta llamada aliaria, utilizada en la antigüedad para preparar salsas por su fuerte olor a ajo. Para reconocer el tipo de semillas, los investigadores las compararon con muestras más de 120 especies de Europa y Asia.

Con olor a ajo

Dos datos importantes son que las semillas de aliaria tienen escaso valor nutricional, y que en los fragmentos de cerámica también se encontraron residuos de grasas de animales terrestres y marinos, así como vegetales con almidón. Todo esto hace pensar que se usaba esta especia para darle más sabor a la comida.

Por la época a la que pertenecen las cerámicas, en esas zonas aún se practicaba el estilo de vida del cazador-recolector, o, como mucho, se estaba empezando a domesticar animales. “Hasta ahora se ha aceptado que el contenido calorífico de los alimentos era de prima importancia para los cazadores-recolectores –indica Saul–. Ahora, los fitolitos de aliaria abren una nueva línea para la investigación de las culturas culinarias prehistóricas”.

Lo que no está claro es si la idea de usar las semillas como especia fue influencia neolítica del Oriente Próximo o si estas prácticas culinarias avanzadas ya se habían desarrollado de manera local antes de la llegada de elementos neolíticos al norte de Europa.

Orígenes aparte, Saul señala que “el análisis microfósil ha abierto una nueva línea en el estudio de las prácticas culinarias prehistóricas en el norte de Europa. Ahora sabemos que el hábito de alterar e incrementar el sabor de los alimentos ricos en calorías era parte de la cultura culinaria del séptimo milenio a. C.”.

Referencias bibliográficas:

Saul H, Madella M, Fischer A, Glykou A, Hartz S, Craig O. “Phytoliths in Pottery Reveal the Use of Spice in European Prehistoric Cuisine“. Plos One. DOI: 10.1371/journal.pone.0070583. 21 de Agosto de 2013

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Hallan en Atapuerca la herramienta de piedra más antigua de Europa occidental

El equipo de investigadores de Atapuerca ha descubierto una roca de sílex por debajo del nivel donde se encontró la mandíbula humana más remota, de 1,2 millones de años, por lo que la nueva pieza podría remontarse a 1,5 millones de años, durante la primera ocupación de Europa occidental. Los científicos también han presentado una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda conocida de esta clase.

Herramienta de más de 1,2 millones de años encontrada en la Cima del Elefante. / Jordi Mestre-EIA.

El grupo de científicos de Atapuerca ha hallado en la Sima del Elefante en Atapuerca (Burgos), un sílex cretácico del denominado ‘modo 1’ –tecnología muy rudimentaria–, en el nivel TE8. Se localiza unos dos metros por debajo del TE9, datado en 1,2 millones de años, donde en 2007 se encontró la mandíbula humana más antigua de Europa occidental.

Por lo tanto, dicha herramienta es todavía más arcaica y se aproxima al límite aceptado para la primera ocupación de Europa occidental, que se sitúa en 1,5 millones de años.

Además se ha dado a conocer una escápula infantil de Homo antecessor, la segunda documentada de un homínido tan antiguo. Este fósil, aunque se descubrió en 2005, ha necesitado siete años de restauración en el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES).

Para Eudald Carbonell, codirector del equipo de investigación de Atapuerca (EIA), no hay duda de que uno de los resultados más destacados de la campaña de excavación que finaliza este viernes es el hallazgo en la Sima del Elefante de la herramienta mencionada.

Es más antigua que la mandíbula humana documentada en 2007, y según ha comentado “pensamos que con el nuevo fósil nos acercamos al límite aceptado para la primera ocupación de Europa Occidental que se sitúa en 1,5 millones de años”.

Este hallazgo, junto con los nuevos fósiles de industria lítica aparecidos en otro yacimiento de Atapuerca este verano, “confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que este se originó, hace aproximadamente 1,5 millones de años, hasta la aparición de Homo antecessor, hace unos 850.000”, explica Carbonell.

El hallazgo confirma la continuidad del poblamiento humano en Europa desde que se originó

Para el arqueólogo, esto es muy importante porque “contradice las hipótesis planteadas por algunos investigadores que explicaban el primer poblamiento de Europa a partir de la sucesión de pequeñas oleadas de homínidos sin continuidad en el tiempo y condenadas a la extinción ante su incapacidad de adaptarse a los nuevos espacios”.

“Aunque se trata de una industria lítica muy arcaica, ésta ya refleja –prosigue Carbonell– el desarrollo de actividades complejas, como el aprovechamiento de animales caídos en las torcas. Estas actividades implican un cierto control del territorio, al ser necesario leer e interpretar las señales que se producen en el medio cuando un animal cae en una trampa de este estilo, tales como los bramidos de los propios animales o el revoloteo de aves carroñeras en las inmediaciones”.

Más descubrimientos

Pero sin duda, el rey de las cuevas de Atapuerca hace un millón de años fue el Ursus dolinensis, un oso de gran tamaño antepasado directo de los futuros osos de las cavernas (Ursus spelaeus) y muy cercano al ancestro común de los osos pardos actuales. De esta especie se han encontrado varios restos junto al de otros animales como rinocerontes, cérvidos gigantes, gamos, bisontes y asnos silvestres.

Respecto al otro hallazgo, la escápula de Homo antecesor, se encontró en 2005, en el nivel TD6 de Gran Dolina. Perteneció a un niño o niña de entre cuatro y seis años y representa una gran oportunidad de investigar sobre el desarrollo y la locomoción de esta especie.

Este fósil se encontraba literalmente incrustado en un bloque de arcilla calcificada, pero tras siete años de trabajo, el equipo de restauración del IPHES ha conseguido liberarlo. Además ya está en condiciones de ser analizado, tras lo que se expondrá en el Museo de la Evolución Humana de Burgos.

En el registro fósil de los homininos arcaicos, especies que ya se desplazan de forma bípeda, tan sólo se conocen las escápulas de un individuo inmaduro de unos tres años de edad, perteneciente a la especie Australopithecus afarensis, localizado en la localidad de Dikika, en Etiopía.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Carles Barba i Masagué – Aspectes i personatges de Barcelona (1964)

Genial filmación, entre ácida e irónica, realizada por el catalán Carles Barba i Masagué, con locución del propio Barba, sobre la Barcelona de los años sesenta del siglo pasado, en plena dictadura franquista. Un magnifico fresco en donde aparecen desde los barrios y eventos más elegantes hasta los tugurios más sórdidos del barrio chino de una Barcelona que ya pasó y que puede ser de interés general a nivel etnográfico y en particular para los que vivimos en la capital condal.

Os pongo el texto que acompaña el vídeo, subtitulado al castellano, en Youtube en donde además hay la ficha técnica al completo.

“Ácida y extraña crónica de la vida barcelonina de los años 60, “Aspectes i personatges de Barcelona” pretende ser sobre todo una irónica crítica a la sociedad de la época franquista. Pasando de las calles más conocidas a los rincones más oscuros de la ciudad, y de la alta burgesía a la baja calle en cuestión de segundos, este pequeño documental constituye una verdadera antropología visual con un profundo interés para resaltar las desigualdades sociales. De hecho, a Carles Barba le importó siempre reflejar las diferencias de clase social, entre aquella gente que las pasaba tan negras y aquellos otros que iban por la vida cargados de medallas, moviéndose de un extremo al otro de Barcelona. Tenía el mismo interés en retratar la sociedad burguesa que frecuentaba en el Club de Polo, en la parte alta de la Diagonal, que el retrato de las condiciones de vida de los inmigrantes de Can Tunis. En fin, una auténtica retrospección del cine independiente catalán de principio de los ’60 grabado desde un punto de vista libre e original, totalmente subjetivo y muy refrescante, de aquella Barcelona de los ’60 y sus varios personajes del momento.”

 

Las tumbas más antiguas decoradas con flores tienen 13.000 años

Restos arqueológicos encontrados en tumbas en Israel de entre 13.700 y 11.700 años de antigüedad indican que ya entonces se despedía con flores a los fallecidos. Esta es, según los investigadores, la evidencia más antigua de uso de plantas en rituales funerarios.

La práctica de utilizar plantas como recubrimiento de las tumbas se hacía independientemente de la edad o el sexo. / Emma Solorio

El uso de flores como decoración en ceremonias es una costumbre extendida por todo el planeta, pero la falta de huellas dejadas por estos vegetales ha hecho difícil establecer cuando comenzó. Ahora, un equipo de investigadores internacional ha encontrado evidencia de que ya hace entre 13.700 y 11.700 años se utilizaban plantas para revestir y decorar las tumbas de los fallecidos.

Los investigadores detectaron impresiones de diferentes especies vegetales en el fondo de cuatro tumbas en la cueva Raqefet del monte Carmel (norte de Israel), donde estaban haciendo excavaciones por ser el área donde se han documentado las tumbas más antiguas de Oriente Próximo.

Los enterramientos corresponden a la cultura Natufiense que, según explica a SINC Dani Nadel, uno de los autores del trabajo que se ha publicado hoy en la revista PNAS, tuvo un papel importante en el paso de la caza y la recolección al asentamiento en ciudades y la agricultura. “Por eso quisimos hacer excavaciones en este área”, indica el científico.

Entre las impresiones de vegetales encontradas, se han identificado tallos de salvia y otras especies de la familia de la menta (Lamiaceae) y las herbáceas (Scrophulariaceae). La mayoría de estas especies tienen fuertes propiedades aromáticas y medicinales, y crecen en la actualidad en los alrededores de la cueva.

En las tumbas natufienses analizadas en este trabajo se hacía un recubrimiento de barro que luego se recubría de estas plantas florecidas para aportar color y una fragancia aromática al lecho. De este modo, los delicados tejidos vegetales dejaron las impresiones que ahora han sido detectados por los arqueólogos. La datación con C14 de los huesos extraídos indican que fueron vivieron hace entre 13.700 y 11.700 años.

Semillas, hojas y tallos

También se encontraron semillas, probablemente de Cercis silliquastrum o árbol de Judas, junto a pequeñas hojas y tallos de otros árboles.

“La abundancia de fitolitos [minerales de origen vegetal] encontradas en ocho tumbas proporciona evidencia adicional del uso de plantas en los enterramientos de la cueva de Raqefet”, indican los autores del trabajo.

Según los investigadores la práctica de utilizar plantas como recubrimiento de las tumbas se hacía independientemente de la edad o el sexo, tanto en enterramientos individuales como dobles.

Los únicos ejemplos que podrían sugerir un uso de las plantas en los procesos funerarios con anterioridad son limitados y dudosos, según explican los autores del trabajo. En algunos enterramientos del Paleolítico Medio se han identificado recubrimientos finos de las tumbas con hierba, pero se les ha atribuido una función meramente utilitaria y no decorativa.

 Referencia bibliográfica:

Dani Nadel, Avinoam Danin, Robert C. Power, Arlene M. Rosen, Fanny Bocquentin, Alexander Tsatskin, Danny Rosenberg, Reuven Yeshuruna, Lior Weissbrod, Noemi R. Rebollo, Omry Barzilai, and Elisabetta Boaretto, “Earliest floral grave lining from 13,700–11,700-y-old Natufian burials at Raqefet Cave, Mt. Carmel, Israel” PNAS, julio 2013. Doi: 10.1073/pnas.1302277110

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

La cara de los humanos modernos apareció hace al menos un millón de años

Un grupo de investigación hispano-norteamericano ha comparado el crecimiento facial del chico de la Gran Dolina, un Homo antecessor de Atapuerca, y el de Turkana, Homo ergaster hallado en África. Sus datos sugieren que el rostro del chico de la Gran Dolina sería como el de Homo sapiens

Fósiles faciales del ‘chico de la Gran Dolina’, encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor, y del ‘chico de Turkana’, Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (África)./ PLOS ONE.

Un estudio, que publica la revista PLOS ONE, ha comparado el crecimiento facial del ‘chico de la Gran Dolina‘, fósil encontrado en Atapuerca (Burgos) perteneciente a Homo antecessor, y ‘el chico de Turkana’, fósil de Homo ergaster hallado en el Lago de Turkana (África).

Los datos de dicho trabajo, basados en la remodelación que sufre el hueso durante el desarrollo –que deja huellas inequívocas de la dinámica del crecimiento de cada elemento óseo–, sugieren que la cara del chico de la Gran Dolina, cuyos rasgos modernos se han utilizado como prueba de la especie de Homo antecessor, sería como la de Homo sapiens si se hubiera seguido desarrollando hasta la edad adulta –se estima que tendría entre 10 u 11 años–.

“Ahora podemos afirmar que la cara ‘moderna’ apareció en alguna población humana hace al menos un millón de años y que, por el momento, Homo antecessor sigue siendo la especie más antigua con ese rasgo anatómico tan importante”, afirma José Mª Bermúdez de Castro, del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), que ha participado en el estudio, junto a María Martinón-Torres, del mismo grupo.

Su cara moderna está en consonancia con su tamaño cerebral, de más de 1.000 centímetros cúbicos, y con su patrón moderno de desarrollo dental.

La comparación del patrón de crecimiento facial con un individuo de su misma edad dental, el chico de Turkana, pero fallecido en el este de África hace 1,6 millones de años, ha revelado diferencias sustanciales. Aquel hominino africano fue asignado a la especie Homo ergaster y su patrón de remodelado facial responde al modelo primitivo, que los primeros Homo comparten con Australopithecus.

La especie más antigua de europa

Como explica Bermúdez de Castro, esta nueva investigación se une a otras realizadas previamente por su equipo investigador, y “nos permiten aproximarnos cada vez más a la historia evolutiva del género Homo en el último millón de años, y a la posición filogenética de Homo antecessor”.

Una de las críticas que recibió la especie Homo antecessor, tras su publicación en la revista Science en 1997, fue que varios de los individuos hallados eran juveniles. “Dicha crítica era discutible, puesto que al menos una especie de gran relevancia en la evolución humana, Australopithecus africanus, fue definida a partir de un individuo infantil”, añade el experto en Antropología dental.

Homo antecessor ganó en credibilidad con la obtención de especímenes de adultos y con el hallazgo de una mandíbula humana en el yacimiento de la Sima del Elefante en 2007. No obstante, quedaba por saber si la morfología moderna de la cara de Homo antecessor, estudiada en el llamado chico de la Gran Dolina, se debía tan sólo a su temprana edad de muerte, unos diez años.

“La especie Homo antecessor sale así reforzada con el estudio de su crecimiento facial”, concluye Bermúdez de Castro.

Referencia bibliográfica:

Rodrigo S. Lacruz mail, José María Bermúdez de Castro, María Martinón-Torres, Paul O’Higgins, Michael L. Paine, Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga, Timothy G. Bromage “Facial Morphogenesis of the Earliest Europeans”, PLOS ONE 8 (6): 5199 – 5199, 6 de junio de 2013.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

La civilización maya nació del mestizaje de culturas

Las excavaciones de un sitio arqueológico maya de Guatemala sugieren que esta civilización no se desarrolló de forma independiente, ni por una influencia dominante de los olmecas. Varios grupos contribuyeron en el surgimiento de las nuevas ideas y modelos de sociedad que supondrían la base de la civilización maya.

El centro de Ceibal es el más antiguo con la estructura ceremonial típica de los mayas. / Takeshi Inomata

La antigua civilización maya podría haberse desarrollado gracias al contacto entre varios grupos culturales, y no de forma independiente ni con inspiración exclusiva en la cultura olmeca, como se creía hasta ahora.

Estas son las conclusiones reveladas en un estudio que hoy publica Science tras siete años de excavaciones financiadas por la sociedad National Geographic en Ceibal, un yacimiento arqueológico maya de Guatemala.

“Los resultados sugieren que no deberíamos ver ‘la civilización maya’ como una entidad sólida –explica a SINC Takeshi Inomata, arqueólogo de la Universidad de Arizona (EE UU) y autor principal del estudio–. La interacción entre grupos diferentes fue intensa, y gracias a ella surgieron nuevas ideas y formas de sociedad que pondrían los pilares para las civilizaciones más tardías.”

Uno de los principales centros de culto de la sociedad olmeca fue La Venta, que creció en importancia alrededor del año 800 a. C. en la costa del golfo de México. Por sus construcciones y arquitectura, se había sugerido como fuente de inspiración para los mayas en sus construcciones al sur de México, Belice y Guatemala, donde se encuentra Ceibal.

Sin embargo, las 54 dataciones por radiocarbono del equipo de arqueólogos estiman que Ceibal es 200 años anterior a La Venta, lo cual desmonta esta teoría. “La datación es la clave. Ahora sabemos que el comienzo de Ceibal fue anterior al crecimiento de La Venta como gran centro de influencia”, asegura Takeshi Inomata.

Una época para la innovación

Tanto el centro olmeca de La Venta como el maya de Ceibal surgieron en un periodo de transición entre el 1150 a. C y el 800 a. C. y participaron, junto a otros grupos sociales, en un importante cambio cultural que estaba teniendo lugar en toda la región. Este cambio, según Takeshi Inomata, fue realmente importante para asentar las bases de las civilizaciones siguientes.

Una de las novedades más significativas que surgieron en este periodo fueron los característicos complejos ceremoniales de la cultura maya formados por una plaza, una plataforma o pirámide y un montículo.

San Lorenzo, el principal templo anterior a esta época transicional, no tenía esta estructura. Sin embargo, tanto Ceibal como La Venta cuentan ella, lo que sugiere que sus ritos y costumbres eran similares. En ambos, el complejo empezó siendo pequeño y creció con sucesivas remodelaciones hasta convertirse en pirámides. El complejo de Ceibal es el más antiguo datado hasta ahora.

Según los autores, el desarrollo arquitectónico de Ceibal implica que este centro no fue un recipiente pasivo de una nueva idea establecida en otro lugar, sino que probablemente participó de forma activa en el proceso de innovación. Y concluyen que “este desarrollo parece que tuvo lugar mediante interacciones entre varias regiones”.

Referencia bibliográfica:

T. Inomata; D. Triadan; V. Castillo; K. Aoyama; H. Yonenobu. “Early Ceremonial Constructions at Ceibal, Guatemala, and the Origins of Lowland Maya Civilization”, Science, DOI: 10.1126/science.1234493.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).