Lao Tsé – Citas

[…]

Vacíate de todo.
Deja que la mente descanse en paz.
Las diez mil cosas se elevan y caen, mientras uno mismo observa
el regreso.
Crecen y florecen y luego regresan a la fuente.
Regresar a la fuente es la quietud, que es el modo de la
naturaleza.
El modo de la naturaleza es incambiable.
Conocer con constancia es discernimiento.
No conocer con constancia lleva al desastre.
Con una mente abierta tendrás un corazón abierto.
Tener el corazón abierto es actuar regiamente.
Ser regio es llegar a lo divino.
Ser divino es ser uno con el Tao.
Ser uno con el Tao es ser eterno y
-aunque el cuerpo muera- el Tao nunca morirá.

[…]

Sé humilde y te distinguirás.
Cúrvate y estarás pleno.
Desgástate y serás renovado.
Posee poco y obtendrás beneficios.
Posee mucho y quedarás confuso.
Por lo cual, el hombre sabio abraza el Uno
y establece un ejemplo para todo.
No haciendo ostentación,
brilla públicamente.
Sin justificarse ellos mismos,
son distinguidos. Sin ensalzarse,
son reconocidos. Sin jactarse,
nunca vacilan. Jamás pelean.
Entonces, nadie pelea con ellos.
Por lo tanto, los ancianos dicen: “ Sé humilde y sobresaldrás”.
Es esto un vano decir?
Sé realmente íntegro y todas las cosas vendrán hacia ti.

Lao Tsé. Dào Dé Jing.

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Zhou Youguang – Citas

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Sin que la estructura de una frase se rija por el modelo de sujeto y predicado, el chino no desarrolló la idea del principio de identidad en lógica o el concepto de sustancia en filosofía. Y sin estos conceptos no puede haber idea de causalidad o de ciencia. En lugar de ello, el chino desarrolló una lógica de correlaciones, el pensamiento por analogía y relaciones, que aunque inapropiado para la ciencia, resulta de gran utilidad en la teoría política y social. Ésta es la razón por la que el grueso de la filosofía china es filosofía de la vida.

Zhou Youguang (1906), lingüista chino.

George Orwell – Citas

comillas_12

 

Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.

Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.

George Orwell (1903-1950), escritor y periodista británico. Visto en Principia Marsupia.