Enorme chorro azul gigante

No es muy habitual poder ver una fotografía de un chorro gigante (gigantic jet) con esta claridad. Son básicamente rayos pero de un tamaño enorme, de entre 50 y 70 km de longitud, y contando de que este se ha formado en la cima de una nube debe de haber llegado a la parte baja de la ionosfera. Vía APOD. Clic para ampliar.

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Glaciares en retroceso

Una de las señales de que algo en el clima mundial esta cambiando es el retroceso de los glaciares en distintos lugares del mundo. Se cree que la causa es el aumento de la temperatura de la atmósfera y de la disminución de las precipitaciones. En estas fotografías que siguen podemos ver el franco retroceso en diferentes glaciares de Alaska. Clic para ampliar.

Glaciar Holgate en 1909. (Ulysses Sherman Grant, cortesía de USGS Photo Library, Denver, Colorado)
Glaciar Holgate en 2004. (Bruce F. Molnia, cortesía de U.S. Geological Survey)
Glaciar McCarty en 1909. (Ulysses Sherman Grant, cortesía de USGS Photo Library, Denver, Colorado)
Glaciar McCarty en 2004. (Bruce F. Molnia, cortesía de U.S. Geological Survey)
Glaciar Muir en 1890. (Harry Fielding Reid, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar Muir en 2005. (Bruce F. Molnia, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar Muir en 1941. (William O. Field, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar Muir en 2004. (Bruce F. Molnia, cortesía de U.S. Geological Survey)
Glaciar McCall en 1958. (Austin Post, coretesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar McCall en 2005. (Matt Nolan, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar Bear en 1920. (Fotógrafo desconocido, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)
Glaciar Bear en 2005. (Bruce F. Molnia, cortesía de National Snow and Ice Data Center/World Data Center for Glaciology, Boulder)

La ESA dibuja el primer mapamundi de la evolución de la humedad del suelo

La Agencia Espacial Europea (ESA) presenta por primera vez un catálogo global de datos sobre la humedad del suelo correspondiente al período 1978-2010. La comunidad científica puede acceder al registro para hacer sus análisis retrospectivos y validar modelos climáticos.

Los 32 años de datos permitirán hacer un cálculo robusto de la climatología. Imagen: ESA

La Agencia Espacial Europea (ESA) publica el primer archivo de datos sobre la humedad del suelo a escala global. El registro abarca el período de 1978 a 2010. La comunidad científica internacional ya puede acceder a este registro, que abarca el período de 1978 a 2010. La información servirá para hacer análisis retrospectivos y validar modelos climáticos.

Estos 32 años de datos permitirán hacer un cálculo robusto de la climatología, que como resultado permitiría estudiar anomalías como la excepcional sequía del centro de los Estados Unidos en el año 2005, de Brasil y de África Oriental en el verano de 2007, del sur de China durante el invierno 2009-2010 o de Rusia en 2010. En el mismo archivo, también se pueden apreciar claramente inundaciones como las de Afganistán en el año 1992, de África Oriental en 1998-99, de Marruecos en 2008 o de Queensland, Australia, en 2010-2011.

El agua almacenada en el suelo juega un papel muy importante en el sistema climático y apenas constituye el 0,001% del contenido de agua de la Tierra. Sin embargo, es esencial para el crecimiento de las plantas, y está íntimamente ligada con la regulación del clima y con la meteorología.

La humedad del suelo es una variable fundamental que controla el intercambio de agua y de energía entre la superficie de la tierra y la atmósfera: un suelo seco intercambiará menos agua con la atmósfera que uno húmedo.  El descenso de la tasa global de evaporación detectado recientemente podría estar causado, por ejemplo, por un menor contenido de agua en el terreno.

A día de hoy, todavía no se comprende en toda su magnitud la relación entre la humedad del suelo y el sistema climático, y hasta ahora, no se disponía de un archivo histórico de datos sobre este parámetro a escala global. Por este motivo, la evaluación de modelos climáticos en términos de la tendencia a la sequía o a la inundación o de su relación con las temperaturas continúa siendo una tarea difícil en muchas regiones del planeta.

La recolección de datos 

En el año 2009 la ESA lanzó la misión SMOS, dedicada a tomar medidas directas de alta calidad de la humedad almacenada en las capas superficiales del suelo. Si bien los datos de SMOS se utilizan principalmente para la predicción meteorológica, en estudios hidrológicos y para mejorar la gestión de los recursos hídricos, esta misión también proporciona datos prácticamente en tiempo real a un gran número de servicios operacionales.

Para hacer frente a esta carencia de datos históricos, de gran utilidad para los estudios climáticos, la ESA ha apoyado el desarrollo de un archivo de datos sobre la humedad del suelo a escala global, basado en las medidas recogidas en el pasado por una serie de satélites europeos y estadounidenses.

Esta actividad se inició dentro del proyecto para el desarrollo de una Estrategia Multi-Misión para la Observación del Ciclo del Agua, liderado por ITC (Países Bajos), parte del programa de la ESA para el Apoyo al Elemento Científico. Actualmente, está siendo refinada y continuará en el contexto de la Iniciativa de la Agencia para el estudio del Cambio Climático.

Este catálogo fue confeccionado al combinar dos conjuntos independientes de datos sobre la humedad del suelo. El primero está compuesto por datos obtenidos con sensores activos de microondas, procesados por la Universidad Politécnica de Viena, basados en las observaciones realizadas por los escaterómetros en banda-C embarcados en los satélites europeos ERS-1, ERS-2 y MetOp-A.

El segundo conjunto fue procesado por la Universidad Libre de Ámsterdam en colaboración con la NASA, basándose en datos obtenidos con sensores pasivos de microondas embarcados en las misiones Nimbus-7, DMSP, TRMM y Aqua.

La armonización de estos dos conjuntos de datos permitiría aprovechar al máximo el potencial de disponer de medidas realizadas con dos tipos diferentes de sensores de microondas, pero resultó ser más difícil de lo esperado debido a la degradación de los sensores, a derivas en la calibración y a cambios en los algoritmos de procesado utilizados originalmente.

Otra dificultad reside en el poder garantizar la consistencia de los datos sobre la humedad del suelo recogidos por distintos instrumentos, tanto activos como pasivos, en la banda de las microondas.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

El huracán Irene, frente a la costa este de EE.UU.

Impresionante imagen proporcionada hoy mismo por el satélite de la NASA GOES-13 de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en sus siglas en inglés) en donde además de poder admirar la belleza de nuestro planeta podemos ver el enorme tamaño que ha alcanzado el huracán Irene, unos 820 km de diámetro nada menos, y que ya amenaza la costa este de los Estados Unidos. Se puede encontrar toda la información sobre el huracán en este enlace de la NASA. Clic para ampliar.

Actualización: Acabo de ver en Microsiervos un enlace hacia una excelente herramienta de seguimiento e información sobre el huracán Irene proporcionada por The New York Tmes llamada Hurricane Irene Tracking Map con datos obtenidos del servicio meteorológico nacional estadounidense.

Crédito: NOAA/NASA GOES Project