¿La racionalidad es enemiga de la religión?

Dios no existe © by Stuart Chalmers

Artículo publicado por Philip Ball el 16 de abril de 2012 en Nature News

Un provocador estudio que vincula la incredulidad religiosa con el pensamiento analítico requiere de un cuidadoso análisis por sí mismo, dice Philip Ball.

Los psicólogos Will Gervais y Ara Norenzayan no lo han hecho con maldad, pero su último trabajo sobre la psicología de las creencias religiosas seguramente aviven las llamas del debate.

Su estudio, que se publica en el ejemplar de esta semana de la revista Science1, ofrece pruebas de que cuando las personas adoptan un pensamiento analítico, es menos probable que expresen fuertes creencias religiosas. En otras palabras, cuanto más inclinado estés a pensar en un problema en lugar de a depender de tu instinto, menos probable es que te rindas a la creencia en agentes sobrenaturales.

Los autores, con sede en la Universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá, dejan claro que no se pronuncian acerca del valor de la creencia religiosa, ni sugieren que dichas creencias sean inherentemente irracionales (mucho menos falsas). Parecen insistir en que ‘simplemente es una idea’.

Pero un descargo de responsabilidad tan honesto no evitará que algunos ateos aseveren que dicho estudio demuestra que la religión es el resultado de un razonamiento incorrecto, si no directamente de la estupidez, para la cual, la única cura, es una alta dosis de sobriedad analítica. (Mi experiencia es que parece haber una visión extremista, ya sea desde la religión o del lado contrario, que es el verdadero enemigo del pensamiento racional).

Lo valioso y estimulante que revela este estudio, no obstante, es la dificultad de someter la creencia religiosa al escrutinio científico. Es importante que hagamos el esfuerzo de hacerlo – en particular por comprender cómo y por qué la religión puede promocionar la ignorancia, intolerancia y el conflicto. El problema es que es casi imposible idear algún tipo de investigación de la ‘creencia religiosa’ per se, debido a que tiene en cuenta muchas formas y raramente consiste en un conjunto consistente y coherente de principios, incluso para un individuo en particular. Es como intentar estudiar qué hace a la gente ‘artística’ o ‘buena’.

Preparado y listo

 Por esto es por lo que las objeciones y advertencias en este estudio son tan obvias, aunque no menos pertinentes. El enfoque general de los investigadores fue poner a prueba a los voluntarios – en algunos casos estudiantes universitarios canadienses, en otros, como explica el artículo, una “muestra nacional (aunque no representativa) de adultos americanos reclutados a través de Internet”. Ambos conjuntos de voluntarios constituyen sólo una muestra limitada, como reconocen Gervais y Norenzayan.

Durante las pruebas, se implicó a los voluntarios en una tarea en la que subrepticiamente se provocaba el pensamiento analítico, o se les daba una tarea de control. Se les preguntaba si estaban de acuerdo con una serie de frases acerca de la religión, tales como “Creo en Dios” o “En realidad no paso mucho tiempo pensando sobre mis creencias religiosas”.

Estas pruebas de ‘preparación’ tuvieron distintos grados de sutileza. Una implicaba la observación del la famosa escultura de Rodin “El Pensador”, o para el grupo de control, una imagen visualmente similar pero muy distinta conceptualmente de un atleta griego clásico. Otra implicaba una prueba de ordenación de palabras, en la que las palabras podían estar o no asociadas con el pensamiento analítico (‘razón’, ‘reflexión’, etc.). Se sabe que dicha preparación puede provocar modos específicos de pensamiento; por ejemplo, mejorando el rendimiento en las pruebas analíticas2.

Uno de los atractivos de este enfoque es que puede decirnos algo sobre la causalidad. No se trata simplemente de examinar si los ateos tienen una mayor tendencia a pensar de manera analítica, sino a tratar de detectar si la promoción del pensamiento analítico aumenta la incredulidad. Aparentemente lo hace y, hasta ese punto, apoya la idea de que la preparación científica podría reducir la religiosidad.

Pero, ¿qué tipo de religiosidad? Los autores afirman que “se centran principalmente en la creencia y responsabilización de los agentes sobrenaturales aprobados por la religión” — examinaron las creencias en Dios, el demonio y los ángeles. Esto, por supuesto, ya asume un contexto judeo-cristiano, pero hay multitud de devotos creyentes que no tienen necesidad de ángeles o demonios, y algunos de ellos tal vez ni siquiera necesitan una creencia en Dios en el sentido tradicional cristiano(Max Planck era uno de tales ejemplos).

Esto apunta al problema clave, que es (o deberá ser) un dilema tanto para la propia religión como para los estudios científicos de la misma. Casi todas las cuestiones en el estudio de Gervais y Norenzayan se relacionan con la religión como una tradición popular – un aspecto del estilo de vida. Así es como se manifiesta en la mayor parte de culturas, pero apenas toca la religión como algo articulado por sus intelectuales más destacados: para la cristiandad, por ejemplo, filósofos como Tomás de Aquino, David Hume, Immanuel Kant y George Berkeley. La idea de que las creencias de esos individuos se habrían desvanecido de haber sido más analíticos es, divertida, sino algo más. Las conclusiones de Gervais y Norenzayan deberían ayudar a combatir la religión como un obstáculo indolente para unas mejores explicaciones del mundo natural. Pero no puede engancharse a la rica tradición de pensamiento religioso.


Artículos de Referencia:

Nature doi:10.1038/nature.2012.10539

1.- Gervais, W. M. & Norenzayan, A. Science 336, 493–496 (2012).
2.- Alter, A. L., Oppenheimer, D. M., Epley, N., Eyre, R. N. J. Exp. Psychol. 136, 569–576 (2007).

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Nature, su autor es Philip Ball.

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Escépticos: ¿Homeopatia?

Nuevo programa emitido en el lunes pasado en streaming en la web de ETB de la serie Escépticos en este caso dedicado a la homeopatía. Vale mucho la pena ver este programa más que nada para aclarar conceptos de como funciona esta “técnica medica”. No hay que ser un genio para darse cuenta de que diluir un principio activo “natural” miles de veces hasta que no queda rastro de él en el producto que al final se pone a la venta no puede tener absolutamente ningún efecto. Es de sentido común.

El efecto que produce esta generado por el cerebro del que lo toma, un simple efecto placebo. No habría nada que objetar a esta técnica – en el caso que se tomara en casos leves y con la supervisión médica  adecuada – sino fuera por el negocio que se ha creado a su alrededor (los “medicamentos” homeopáticos no son precisamente baratos) y una industria que, inexplicablemente, no tiene que pasar por ningún estudio previo – un estudio riguroso y científico, se entiende – para que sus productos se vendan en farmacias. Algo que, particularmente, es lo que más me ha sorprendido del programa.

La serie Escépticos ha sido creada escrita y dirigida por José A. Pérez del blog Mi mesa cojea y presentado por Luis Alfonso Gámez de Magonia.

http://c.brightcove.com/services/viewer/federated_f9?isVid=1

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Escépticos: ¿A ti te funciona?

Después de que en enero pasado se emitiera el programa piloto de la serie Escépticos: ¿Fuimos a la Luna? con gran exito y que ya posteé en su momento, más abajo esta el enlace, ayer emitió la ETB el segundo – o el primero, según se mire – llamado Escépticos: ¿A ti te funciona? dedicado a las llamadas medicinas alternativas o complementarias como parece que dicen algunos ahora.

Básicamente son un compendio de efectos placebo que, en según qué casos de baja gravedad medica, pueden funcionar si el sujeto cree en este tipo de terapias, pero que nunca deben sustituir lo que realmente funciona: la medicina. Y lo que es peor es que estos placebos los cobran a precios elevados personas con pocos escrúpulos y que se benefician de la ignorancia y del sufrimiento de la gente.

La serie Escépticos ha sido creada escrita y dirigida por José A. Pérez del blog Mi mesa cojea y presentado por Luis Alfonso Gámez de Magonia.

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El creacionismo deja huella

Los creacionistas «científicos» literalistas reinterpretan datos paleoicnológicos para intentar demostrar sus tesis bíblicas

Icnitas elongdas del río Paloxy.

Desde comienzos del siglo xx, la inter­pretación literal de la Biblia se halla bien implantada en los medios evangelis­tas estadounidenses. A partir de finales de los años sesenta, los adeptos a esta doctri­na labraron la credibilidad de la misma mediante reinterpretaciones (erróneas) de datos científicos. Su objetivo: fundar un «creacionismo científico». Hoy en día, todas las ciencias que hacen referencia a un origen o evolución de la Tierra (geolo­gía), el universo (astronomía y astrofísica) o la vida (biología y paleontología) cono­cen corrientes creacionistas.

Además de rechazar la teoría de la evolución, los creacionistas «científicos» literalistas defienden dos convicciones con implicaciones paleontológicas: que los dinosaurios fueron contemporáneos de los hombres y que la mayoría de aque­llos desaparecieron en el Diluvio univer­sal. Para demostrarlas, acomodan a su favor datos científicos, que quedan así integrados en su doctrina y originan in­terpretaciones erróneas. Veamos algunos ejemplos.

Para justificar que los humanos fue­ron coetáneos de los dinosaurios, los creacionistas afirman que unas huellas fósiles de forma estrecha y alargada en­contradas al lado de unas huellas de di­nosaurio ubicadas en el río Paluxy cerca de Glen Rose, Texas, pertenecen a pies humanos. En realidad, esas icnitas elongadas, bien conocidas entre los paleoicnólogos, corresponden a la impresión del metatarso de los autópodos posteriores de un dinosaurio.

Otro ejemplo atañe a dos conjuntos de icnitas: uno hallado en la localidad riojana de Enciso y otro en Saint George, en el estado de Utah. Según los estudios pa­leontológicos, estas huellas demuestran que ciertos dinosaurios terópodos no avianos nadaban de forma eficaz. Además, se sabe que los dinosaurios que las impri­mieron no fueron contemporáneos, pues­to que las primeras pertenecen al Cretá­cico inferior (hace unos 125 millones de años) y las segundas al Jurásico inferior (hace unos 180 millones de años).

En cambio, los creacionistas Tas Wal- ker y John H. Whitmore han utilizado esas icnitas para respaldar la hipótesis de que los dinosaurios se extinguieron por causa del Diluvio universal. Afirman que si se han encontrado huellas acuáticas de di­nosaurio es porque estos intentaron de­sesperadamente salvarse antes de fenecer ahogados en un escenario catastrófico marcado por condiciones anormales que no serían sino la muestra de la continua subida de las aguas del Diluvio bíblico. Además, dado el excelente estado de con­servación de las huellas, suponen que la sedimentación fue muy rápida, lo que se­ría consistente con la hipótesis del Diluvio. Según los geólogos creacionistas, durante la gran inundación, se produjeron colisio­nes entre los continentes, lo que propició que ciertas partes quedaran emergidas de forma temporal. De ahí que solo quedaran impresas las huellas de dinosaurios con capacidades natatorias, puesto que ello les habría permitido alcanzar dichas áreas y sobrevivir durante un tiempo.

Aunque ese razonamiento pueda pa­recer sólido, sus conclusiones son total­mente erróneas, ya que se apoya en la cronología bíblica y el catastrofismo, se­gún el cual las especies no evolucionan pero pueden desaparecer debido a catás­trofes naturales tales como el Diluvio. Los icnólogos, en cambio, se fundan en méto­dos científicos para datar y explicar la formación de ese tipo de huellas.

Ese tipo de reinterpretaciones pseudocientíficas no son más que tentativas de rechazo de la teoría de la evolución formulada por Darwin. Desde el punto de vista científico, la evolución es innegable. No existe, por tanto, debate intelectual posible entre científicos y creacionistas. Pero resulta difícil ignorar a estos últi­mos, dada la proliferación, sobre todo en EE.UU., de sus institutos de «investi­gación». Entre ellos destacan la Sociedad de Investigación sobre la Creación (Creation Research Society), el Instituto para la Investigación de la Creación (Institute for Creation Research) y la organización Respuestas en el Génesis (Answers in Genesis), muy activa en Internet. Además, los promotores del «diseño inteligente», un avatar del creacionismo, han conferi­do a este movimiento una imagen más científica y moderna, mediante la organi­zación de coloquios, la publicación de revistas y el desarrollo de programas de investigación. El creacionismo tiene tam­bién su versión islámica, liderada por la Fundación para la Investigación Científi­ca del turco Harun Yahya, autor del Atlas de la Creación que en 2007 se envió de forma gratuita al sistema escolar francés y belga.

Ante los movimientos creacionistas, la ciencia debe continuar defendiéndose a través de la divulgación de sus avances y de una enseñanza que promueva los fun­damentos del método científico. Sólo la acción conjunta de una legislación que preserve la laicidad y una comunicación plural que permita transmitir libremente el conocimiento humano impelerá nues­tra evolución cultural.

Artículo publicado en Investigación y Ciencia nº 419. Su autor es Rubén Ezquerra Miguel, palenteólogo investigador del Instituto de Estudios Riojanos y miembro de la Fundación Patrimonio Palenteológico de La Rioja.

Su vidente le aconseja acudir al homeópata

Ayer no me dio tiempo pero no puedo más que solidarizarme con el blog Enchufa2 y con la difusión de un post publicado el 8 de abril pasado. El artículo trata de un “vidente” llamado Sandro Rey el cual tiene un programa de madrugada – de los muchos que, desgraciadamente, hay – dedicados a desorientar (y aquí me contengo) a personas crédulas y con problemas mediante respuestas vagas, generalistas y, aún cuando no acierta para nada, insistir en sus fantásticas afirmaciones.

Solo hay que mirar al tipo – en el enlace de más abajo lo podéis hacer –  con su bola, su media sonrisa y su lenguaje corporal para darse cuenta de que se está inventando lo que dice a medida que habla. Resulta que al señor Rey no le gustó el post y envió un correo amenazando con denunciar al blog por difamación. En otro post llamado Ladran, luego cabalgamos se explican los pormenores.

En definitiva, que me uno a una larga lista de blog en donde reproducimos el post que parece molestar tanto a este vidente timador.

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Esta es la transcripción de un fragmento de vídeo visto este miércoles en el Intermedio (vídeo 2, minuto 20’30 minuto 2’05”). En ella, una mujer (presumiblemente anciana) llama al programa nocturno del vidente Sandro Rey de La Sexta, para preguntar por la salud de su nieta. Se produce entonces la siguiente conversación:

—Hola, buenas noches.
—Hola buenas noches.
—¿En qué le puedo ayudar señora?
—Pues quería saber por la salud de una nieta.
—La salud de su nieta… hombre, aquí lo que más salen son alergias e insuficiencias respiratorias. ¿Cómo se llama usted?
—Yo soy Leo.
—Pues lo que veo más es cansancio físico o psíquico, o sea, “farta” de oxígeno, alguna alergia, algún problema en las vías respiratorias, las fosas nasales, faringe, bronquitis… eso es lo que yo le veo a esta nena. Pero no le veo nada malo, es pasajero, o sea…
—No, no, no… la niña no tiene eso eh, nada de eso.
—Bueno, eso es lo que yo estoy viendo.
—No, no, no, no.
—¿Qué tiene la niña?
—La niña tiene una enfermedad que le llaman Crohn, el Crohn. Y alergia no tiene ninguna.
—Sí… bueno, piense que… pero piense que esa enfermedad le crea una insuficiencia respiratoria. Eso no lo digo yo, lo dicen los doctores de…
—De momento no la tiene.
—Bueno, esa enfermedad, normalmente, los doctores de este país lo saben, crea a medida que va pasando el tiempo una insuficiencia respiratoria y las defensas al estar muy débiles también crean alergias, alergias internas-externas, o sea… Esa es la enfermedad que usted dice que tiene esa nena. Pues muy bien, pero deriva, deriva… o sea, lo que yo digo estoy diciendo es deriva. Y ella, aunque ahora no lo tenga no quiere decir que no lo vaya a tener pero yo, a la nena, lo que sí le recomiendo es que la pongáis en manos de un buen homeópata.

Es decir, que el tipo le diagnostica a la nena alergia, insuficiencias respiratorias, cansancio físico, cansancio psíquico, falta de oxígeno, problemas en las fosas nasales, la faringe, bronquitis… todo ello pasajero. Y cuando la nena resulta tener una enfermedad crónica intestinal este señor insiste en que ha acertado ¡y le recomienda acudir al homeópata! Desde luego, el que no se consuela es porque no quiere. Por no hablar de su total desconocimiento de la enfermedad de Crohn o las alergias (más le valdría tener un buen acceso a Google y dejar de darle vueltas a la dichosa bolita). Quizás su único acierto (pura poesía) haya sido afiliarse tan oportunamente con esos timadores reconocidos. Habría que incluir una advertencia de este tipo en los medicamentos homeopáticos:

Es de chiste y tendría muchísima gracia si no fuese tan real. Hay gente, especialmente la más vulnerable, que confía verdaderamente en estos estafadores. Y lo malo no es que necesiten una palabra de consuelo y alguien se la proporcione. Supongo que alguien que llama a un programa así tiene una pregunta que no sale de su cabeza y sólo desea darle solución de forma positiva (si recibiese una mala noticia, la preocupación no se disiparía y eso lo saben bien los videntes timadores). Lo malo es cuando este consuelo pretende sustituir al consejo oportuno de un experto, suplantar al médico, cuando se atreve a dar diagnósticos y a sugerir tratamientos. Entonces pone en verdadero riesgo la salud de quien confía en él, a veces más que en su propio médico.

¿No se podrían prohibir este tipo de conductas? ¿denunciar al estafador por negligente en casos parecidos? Sería tan sencillo como obligarles a dar una respuesta estándar cuando se trate de temas médicos. Podría incluso estar grabada, una voz en off que resonaría en el plató automáticamente ante la llamada oportuna: “Las autoridades sanitarias advierten que este intrigante no está autorizado a estafarle en temas relacionados con su salud. Si busca consejo, hable con su médico”. A fin de cuentas, no creo que las cajetillas de tabaco sean mucho más perjudiciales que estos señores.

Pasa la vida se une a ¡Magufos!

Con gran placer por mi parte os anuncio que Pasa la vida se ha unido a ¡Magufos! un planeta/agregador de blogs y páginas dedicadas a la divulgación científica y al pensamiento crítico. Para los que no sepáis lo que significa el termino magufo ahí va una buena definición a cargo de Magonia:

Se llama magufos, por ejemplo, a los astrólogos, ufólogos, homeópatas y a los practicantes de pseudociencias en general; también se refiere de esa manera a personas que se atribuyen poderes sobrenaturales como los psíquicos y otros supuestos dotados; de manera semejante el término magufo se hace extensivo a ciertos periodistas especializados en lo esotérico y lo paranormal que fungen de tales sin cuestionar si el objeto de su especialización existe realmente más allá del mundo de las creencias.

Tenía mis dudas al solicitar la adscripción de Pasa la vida a ¡Magufos! pues este es un blog en donde la ciencia no es el único tema tratado ni mucho menos, pero veo que esto no ha sido óbice para que sea aceptado. Para los que me lean desde allí decirles que es un placer y un honor estar incluido con blogs y páginas de tan alto nivel y que por aquí encontrarán especialmente post sobre astronomía.

Magufos, Blogs de escepticismo y ciencia

Javier Armentia – Citas

Nos venden bolas para lavar sin detergente, pulseras que nos equilibran y sintonizan, terapias que vienen de oriente o aparentemente avaladas por conspicuas publicaciones y señores con bata blanca, contubernios y conspiraciones que nos tratan como marionetas de seres que unas veces dominan el mundo desde edades oscuras y otras vienen en platillos para fecundar humanas, desangrar reses o hacer dibujos publicitarios en los campos de cereal. Seguimos sabiendo nuestro signo del zodiaco cuando tal conocimiento es objetivamente menos importante que el saldo de nuestra cuenta corriente. Navegamos por la red y nos creemos informados pero nos la cuelan hoy, mañana y pasado. Y si uno se pone a criticar, se le acusa de inquisidor o de triste y antiguo. ¿Es posible que nadie se atreva a decir que el emperador está desnudo? Algunos autores han decidido denunciar estos timos y, suicidas ellos, avalados por la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico y la Editorial Laetoli, se han puesto a editar libros incendiarios, provocaciones que claman en el desierto. O acaso no… a esa pequeña posibilidad nos aferramos en defensa de la racionalidad.

Javier Armentia, astrofísico, comunicador científico y director del planetario de Pamplona desde hace 20 años. Y ponente de una tertulia que se celebrará en Savoy Club, en Madrid, el próximo 26 de abril. Toda la información en el blog de Armentia Por la Boca Muere el Pez.