Nueva vista de los Pilares de la Creación

En 1995 el Telescopio Espacial Hubble capturó una de las imágenes más icónicas que nos ha regalado el telescopio en órbita con su Cámara Planetaria y de Gran Angular 2. Se trata de los llamados Pilares de la Creación, una formación de tres enormes regiones gaseosas, en su interior se están formando nuevas estrellas. La formación es solo una pequeña parte de la Nebulosa de la Águila, también conocida como M16, situada  a unos 7000 años luz de nosotros.

En 2009 se instaló en el Hubble la Cámara de Gran Angular 3 la cual nos ha proporcionado una nueva vista de la región, más afinada y con más detalle que es la que podéis ver más abajo. Además nos ha proporcionado otra vista de la región en infrarrojo, es decir, un mapa del calor que desprende. Es la segunda imagen que os muestro. Toda la información en la web del Hubble. Clic para ampliar.

New view of the Pillars of Creation — visible
Crédito: NASA, ESA/Hubble and the Hubble Heritage Team
New view of the Pillars of Creation — infrared
Crédito: NASA, ESA/Hubble and the Hubble Heritage Team
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La galaxia Centaurus A

Parecido a las nubes de lluvia se ciernen en un día tormentoso, oscuros senderos de polvo atraviesan la galaxia elíptica gigante Centaurus A. Esta visión pancromática del Hubble, que se extiende desde el ultravioleta a través de infrarrojo cercano, revela el resplandor vibrante de jóvenes cúmulos, estrellas azules y una mirada a las regiones normalmente oscurecidas por el polvo.

La forma distorsionada del disco de Centaurus A es una prueba de una colisión del pasado y la fusión con otra galaxia. Las ondas de choque resultantes hacen que las nubes de hidrógeno gaseoso se compriman, lo que provocó una oleada de formación de nuevas estrellas. Estas son visibles en los parches rojos en este primer plano del Hubble.

Centaurus A se encuentra a unos 11  millones de años luz y contiene el núcleo galáctico más cercano a la Tierra, su centro es el hogar de un agujero negro supermasivo que expulsa chorros de gas a alta velocidad en el espacio. La fotografía la tomo el Telescopio Espacial Hubble con la Cámara de Gran Angular 3 en julio de 2010. Foto: NASA Image of the Day. Clic para ampliar.

Crédito: NASA, ESA, and the Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration

La Nebulosa de Carina y la Nebulosa de la Hélice

Son dos animaciones cortas que se colgaron ayer en el canal de Youtube del Telescopio Espacial Hubble. Se trata de una vista a los espectaculares pilares de la Nebulosa de Carina y de la Nebulosa de la Hélice. Son animaciones en 3D realizadas a partir de las observaciones realizadas por el telescopio en órbita. Podéis encontrar más información sobre Carina y Helice en la web del Hubble.

¿El verdadero descubridor del universo en expansión se perdió en la traducción?

Lemaitre y Hubble © Crédito: Hubblesite.org

Artículo publicado por Ray Villard el 9 de noviembre de 2011 en Hubblesite

El mayor descubrimiento astronómico del siglo XX puede haberse adjudicado a la persona equivocada. Pero resulta que no es culpa de nadie, excepto del propio descubridor original real.

En un artículo en el ejemplar del 10 de noviembre de la revista Nature, el astrofísico Mario Livio, del Instituto Científico del Telescopio Espacial, ha zanjado una creciente teoría de la conspiración sobre a quién es más justo adjudicar el descubrimiento del universo en expansión.

Durante casi un siglo, el astrónomo estadounidense Edwin P. Hubble ha tenido la fama por su histórico descubrimiento, que remodelaría toda la astronomía del siglo XX. Hubble informó que el universo se expande uniformemente en todas direcciones. Ésto resolvió el dilema de Einstein sobre por qué el universo no ha colapsado ya bajo su propia gravedad.

Irónicamente, Hubble nunca obtuvo el Premio Nobel por su descubrimiento, aunque astrónomos de dos equipos que descubrieron pruebas, de manera independiente, de un universo en aceleración, lo lograron en 2011. Pero Hubble consiguió que nombraran en su honor el telescopio más famoso de la historia moderna.

Hubble publicó su histórico artículo, en el que determinaba la tasa de expansión del universo, en 1929. Se basó en las velocidades de recesión aparentes (deducidas a partir de los desplazamientos al rojo) de las galaxias, medidas anteriormente por el astrónomo Vesto Slipher, junto con las distancias a las mismas galaxias, determinadas por Hubble.

El análisis de Hubble demostró que, cuanto más lejos se encuentra una galaxia, más rápidamente parece estar alejándose. La tasa de expansión cósmica se conoce como Constante de Hubble.

Pero dos años antes, un sacerdote y cosmólogo belga, Georges Lemaître, publicó conclusiones muy similares, y calculó una tasa de expansión similar a la que Hubble publicaría dos años más tarde.

Lemaître basó sus análisis en los mismos datos de desplazamiento al rojo de Slipher, los cuales se combinaron con estimaciones de distancias galácticas deducidas a partir de las observaciones publicadas por Hubble en 1926.

Pero el descubrimiento de Lemaître pasó inadvertido debido a que se publicó en francés, en una revista científica belga bastante poco conocida llamada Annales de la Société Scientifique de Bruxelles.

La historia habría terminado ahí, salvo porque el trabajo de Lemaître se tradujo posteriormente y se publico en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Cuando se publicó en 1931, algunos de los propios cálculos de Lemaître de 1927, de lo que más tarde se conocería como Constante de Hubble, ¡se habían omitido!

El hecho de que faltaban párrafos en el artículo traducido se ha sabido (aunque no estaba muy difundido) desde 1984. Ha habido una persistente especulación entre los astrónomos sobre “¿quién lo hizo?”. ¿Los editores de Monthly Notices eliminaron los párrafos? ¿El propio Edwin Hubble tuvo influencia y censuró el artículo para eliminar cualquier duda de que él fue el descubridor original del universo en expansión?

Tras bucear entre cientos de cartas de la Royal Astronomical Society, así como actas de las reuniones de la RAS, y material del Archivo Lemaître, Livio ha descubierto que ¡el propio Lemaître omitió los pasajes cuando tradujo el artículo al inglés!

En una de dos “reveladoras cartas” descubiertas por Livio, Lemaître escribió a los editores: “No veo conveniente reimprimir la discusión provisional de velocidades radiales, que claramente no tiene un interés real, y también la nota geométrica, que podría reemplazarse por una pequeña bibliografía de artículos nuevos y viejos sobre el tema”.

La cuestión que queda es por qué Lemaître borró, básicamente, las pruebas del crédito que merecía, por descubrir primero (al menos provisionalmente) el universo en expansión.

Livio concluye: “La carta de Lemaître también proporciona una visión interesante sobre la psicología científica de algunos de los científicos de la década de 1920. Lemaître no estaba obsesionado con establecer la prioridad por su descubrimiento original. Dado que los resultados de Hubble ya se habían publicado en 1929, no vio ninguna razón para repetir sus anteriores hallazgos provisionales de nuevo en 1931″.

Tal vez en la historia de algún universo paralelo, la gente se maravilla de las imágenes del espacio profundo del Telescopio Espacial Lemaître.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Hubblesite, su autor es Ray Villard.

Hubble observa directamente el disco alrededor de un agujero negro

Quásar HE 1104-1805 © Crédito: NASA/ESA

Artículo publicado el 4 de noviembre de 2011 en Space Telescope

Un equipo de científicos ha usado el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA para observar el disco de acreción de un quásar – un disco brillante de materia que está siendo lentamente absorbido por el agujero negro central de su galaxia. Su estudio hace uso de una novedosa técnica que utiliza lentes gravitatorias para dar un inmenso impulso a la potencia del telescopio. La increíble precisión del método ha permitido a los astrónomos medir directamente el tamaño del disco y hacer gráficos de temperatura de distintas partes del mismo.

Un equipo internacional de astrónomos ha usado una nueva técnica para estudiar el brillante disco de materia alrededor de un alejado agujero negro. Usando el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA, junto con el efecto de lente gravitatoria de estrellas en una galaxia lejana, el equipo midió el tamaño del disco y estudió los colores (y por tanto las temperaturas) de distintas partes del mismo. Estas observaciones muestran un nivel de precisión equivalente a observar granos de arena en la superficie de la Luna.

Aunque los agujeros negros son invisibles, las fuerzas que liberan provocan algunos de los fenómenos más brillantes del universo. Los quásares – abreviatura de objetos cuasi-estelares – son brillantes discos de materia que orbitan agujeros negros supermasivos, que se calientan y emiten radiación extremadamente brillante al hacerlo.

“El disco de acreción de un quásar tiene un tamaño típico de unos pocos días luz, o alrededor de 100 mil millones de kilómetros de diámetro, pero se encuentran a miles de millones de años luz de distancia. Esto significa que su tamaño aparente cuando se observa desde la Tierra es tan pequeño que, probablemente, nunca tendremos un telescopio lo bastante potente para ver su estructura directamente”, explica José Muñoz, científico jefe del estudio.

Hasta ahora, el minúsculo tamaño aparente de los quásares ha significado que la mayor parte de nuestro conocimiento de la estructura interna se ha basado en extrapolaciones teóricas, en lugar de en observaciones directas.

El equipo, por tanto, usó un innovador método para estudiar el quásar: usar las estrellas que hay en la línea de visión de la galaxia como un microscopio de barrido para estudiar las características del disco del quásar que, de otro modo, serían demasiado pequeñas para verlas. Cuando estas estrellas se mueven a través de la luz del quásar, los efectos gravitatorios amplifican la luz de distintas partes del quásar, dando una detallada información del color para una línea que cruza el disco de acreción.

El equipo observó un grupo de quásares lejanos que reciben el efecto de lente gravitatoria por la casual alineación de otras galaxias frente a ellos, produciendo varias imágenes del quásar.

Observaron sutiles diferencias de color entre las imágenes, y cambios de color a lo largo del tiempo en que se realizaron las observaciones. Parte de estas diferencias de color están provocadas por las propiedades del polvo de las galaxias intermedias: la luz procedente de cada una de las imágenes de las lentes gravitatorias ha seguido un camino diferente a través de la galaxia, por lo que los distintos colores encapsulan la información sobre el material dentro de la galaxia. Medir la forma y extensión hasta la cual el polvo de las galaxias bloquea la luz (conocida por los astrónomos como ley de extinción) a tales distancias, es por sí mismo un importante resultado del estudio.

Uno de los quásares estudiados, sin embargo, tenía claros signos de que las estrellas de las galaxias intermedias estaban pasando por el camino de la luz procedente del quásar. Así como el efecto gravitatorio debido a la galaxia intermedia puede curvar y amplificar la luz del quásar, también las estrellas de la galaxia intermedia pueden curvar y amplificar sutilmente la luz procedente de distintas partes del disco de acreción cuando pasa a través del camino de la luz del quásar.

Registrando la variación de color, el equipo logró reconstruir el perfil de color del disco de acreción. Esto es importante debido a que la temperatura del disco de acreción aumenta cuando se acerca al agujero negro, y los colores emitidos por la materia caliente se hacen más azules cuanto más calientes están. Esto permitió al equipo medir el diámetro del disco de materia caliente, y hacer un gráfico con su temperatura respecto a distintas distancias al centro.

Encontraron que el disco tiene entre 4 y 11 días luz de diámetro (aproximadamente  de 100 mil a 300 mil millones de kilómetros). Aunque estas medidas muestran grandes incertidumbres, aun así es una medida notablemente precisa para un objeto tan pequeño a una distancia tan grande, y el método tiene un gran potencial para mejorar en el futuro su precisión.

Este resultado es muy relevante, debido a que implica que ahora somos capaces de obtener datos observacionales de la estructura de estos sistemas, en lugar de depender sólo de la teoría”, dice Muñoz. “Las propiedades físicas de los quásares aún no se comprenden por completo. Esta nueva capacidad de obtener medidas observacionales abre, por tanto, una nueva ventana a la ayuda en la comprensión de la naturaleza de estos objetos”.

Artículo traducido y posteado en Ciencia Kanija, el original se publicó en Space Telescope.

Cuando las galaxias colisionan

Impresionante imagen de dos galaxias en pleno choque. Se trata del llamado Objeto Mayall – llamado así por su descubridor Nicholas U. Mayall en 1940 – dos galaxias, también llamadas ARP 148, situadas a unos 500 millones de años luz en la constelación de la Osa Mayor Como si de una flecha se tratase la galaxia en la izquierda de la imagen irrumpe por el centro de la otra provocando un efecto de onda expansiva. La imagen la tomó el Telescopio Espacial Hubble y fueron presentadas – junto con 59 imágenes más de galaxias en plena colisión – en 2008 para celebrar el 18 aniversario del telescopio. Foto: NASA Image of the Day. Clic para ampliar.

Crédito: NASA, ESA, the Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble Collaboration, and A. Evans (University of Virginia, Charlottesville/NRAO/Stony Brook University)