Un 83% de los jóvenes prefiere internet para informarse sobre temas de salud

Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos han llevado a cabo un estudio que revela que la gran mayoría de los jóvenes (un 83%) prefieren Internet para consultar sobre temas de salud, por delante de médicos o farmacéuticos.

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El estudio indica que la mayoría de los jóvenes prefieren Internet como fuente de información sobre temas de salud, / URJC

Un estudio elaborado por profesores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) señala que los jóvenes prefieren internet para informarse sobre temas de salud. Los resultados de este trabajo se han presentado en el VI Congreso Internacional Latina de Comunicación Social, celebrado en la Universidad de La Laguna, Tenerife.

Las conclusiones inducen a datos significativos relacionados con los usos de la red y el  grado de confianza que se otorga a la información encontrada. “Este estudio, de carácter exploratorio y realizado a partir de una muestra de alumnos de Publicidad y Relaciones Públicas de la URJC, nos proporciona pistas interesantes para orientar las acciones dirigidas a la concienciación o alfabetizaciones mediática de los jóvenes en temas de salud”, señala María Cruz López de Ayala, profesora de la URJC y coautora del estudio.

Algunos datos obtenidos cifran que un 83% de los jóvenes utiliza los buscadores online para buscar información sobre salud. Un 77% de ellos lo hace con mucha frecuencia, superando las consultas médicas (34,2%) o farmacéuticas (19,8%). Sin embargo, el grado de la confianza que se le otorga es mucho menor y la principal motivación es la búsqueda de información relacionada con hábitos de vida y nutrición saludables.

Buscadores

En cuanto a los buscadores utilizados en la mayoría de los casos son de carácter genérico, mientras que las páginas profesionales son poco consultadas. Un 93% de los encuestados reconoce que acude a Google o Wikipedia. “Los internautas confían en que la información que les proporciona Google y la Wikipedia es relevante y, en general, no se cuestionan la calidad de los resultados”, señala la profesora de la URJC, quien añade que “esa confianza tiene que ver con la experiencia en su uso, ya que estos recursos  les aportan la información que buscan y o no se cuestionan su calidad o no saben cómo valorarla. Por tanto, se familiarizan con estas herramientas y se crea un hábito de consulta”.

Un 93% de los encuestados reconoce que acude a Google o Wikipedia para esetos temas

Internet ofrece un acceso instantáneo a gran cantidad de información, pero generalmente no cuenta con los filtros de los medios de comunicación convencionales, que ayudan a contrastar la información. El manejo extendido de Internet y las consecuencias que pueden derivar de su mal uso han generado cierta inquietud entre los profesionales de las ciencias de la salud porque los jóvenes no conocen webs médicas ni los sellos de calidad que pueden ayudarles a orientar la credibilidad que otorgan a esos contenidos.

Información inadecuada

“Si a esto le sumamos que la información obtenida en línea influye sobre los comportamientos de salud, todo nos lleva a pensar que, si esta información no es la adecuada, se pueden generar determinadas acciones que pueden tener consecuencias negativas sobre nuestra salud, como por ejemplo, la automedicación”, destaca la profesora López de Ayala.

Es por tanto que, a partir de los resultados obtenidos, los autores consideran que es conveniente llevar a cabo algunas medidas, como campañas de alfabetización mediática, porque según explica la coautora del estudio, “a los usuarios hay que darles a conocer los recursos de salud solventes que tienen a su alcance en Internet, como webs médicas o apps de salud, así como los criterios de valoración de la información que pueden  encontrar en la red –sellos de calidad, etc.–”.

Referencia bibliográfica:

María Cruz López de Ayala López, Beatriz Catalina García y Paloma Alfageme Pardo, “Hábitos de búsqueda y confianza en la información online sobre salud entre jóvenes universitarios”: http://www.revistalatinacs.org/14SLCS/2014_actas/017_Lopez.pdf

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

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Internet fomenta la participación política de los ciudadanos

Investigadoras de las universidades Oberta de Cataluña y Salamanca han estudiado el impacto de la web en la participación política. Sus resultados indican que, aunque un individuo no tenga motivación por esta materia, si posee habilidades en el uso de internet emprenderá acciones políticas on line.

Las habilidades con internet son más importantes para la participación en línea que otras variables tradicionalmente influyentes, como son sexo, ingresos y confianza en instituciones políticas. Imagen: SINC.

Un artículo publicado por investigadoras de la Universidad Oberta de Cataluña y la Universidad de Salamanca analiza la relación entre el uso de internet, el interés político y la participación política.

“Nuestro análisis muestra que el uso de internet tiene un efecto positivo sobre la participación independientemente del interés por la política y que los usuarios que son habilidosos en las redes no necesitan estar motivados o interesados en la política para participar, al menos, en una actividad on line”, explica a SINC Rosa Borge, una de las autoras del estudio que publica la revista Arbor del CSIC.

Para examinar esta cuestión, las investigadoras se basaron en la encuesta 2736 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de finales de 2007, representativa de la población española y que versa sobre participación política y usos de internet.

“Hemos observado que incluso los ‘no interesados’ por la política, pero que son experimentados usuarios de internet, acaban participando al menos en una actividad política a través de internet. La explicación que hemos descubierto es que permanecen mucho tiempo conectados y navegando, por lo que acaban siendo contactados y reciben estímulos a través de internet para participar en política”, asegura la experta.

En este sentido, bastaría con ser un usuario experimentado en internet para que aumente la probabilidad de participar en estos temas dentro de la red.

“Las habilidades con internet son más importantes para la participación en línea que otras variables tradicionalmente influyentes, como son sexo, ingresos, confianza en instituciones políticas, seguir las noticias por la televisión y la radio, o leer periódicos”, añade Borge.

El nivel de ingresos, por ejemplo, sí es una variable fundamental a la hora de la participación física de la gente en política, es decir, estudios previos demuestran que el estatus socioeconómico es un factor que incrementa las probabilidades de trabajar por un partido político, votar o asociarse a una organización. En la participación on line más fácil y menos costosa –firma de peticiones, adhesión a una campaña, reenvio de mensajes políticos a través de emails– el nivel de ingresos no tiene, en cambio, un papel tan relevante.

Captación de votantes no interesados en política

A diferencia de lo que ocurre en otros países como EE UU o Gran Bretaña, donde internet se emplea también para captar fondos para la campaña política y hay mucha conexión del votante con el candidato –porque no se vota a una lista sino al político–, en España los incentivos de los líderes políticos son diferentes.

“Existen muchas circunstancias institucionales –el sistema electoral, la ley de financiación de los partidos, la ausencia de elecciones por medios digitales o móviles, etc.– que hacen que los políticos en España no necesiten utilizar tanto internet como en otros sistemas políticos de nuestro entorno, pero si no lo hacen están perdiendo también una oportunidad de captar a gente nueva, sobre todo a aquellos que no están todavía motivados políticamente y a la generación más joven”, explica la investigadora.

El siguiente paso será estudiar, por tanto, si más allá del internet clásico, las redes sociales y la web 2.0 consiguen atraer en mayor medida la participación de personas no motivadas y, que de otra manera, no participarían en política.

Referencia bibliográfica:

Rosa Borge, Ana Sofía Cardenal y Claudia Malpica. “El impacto de internet en la participación política: revisando el papel del interés político”, ARBOR, Ciencia, Pensamiento y Cultura 188 – 756, julio – agosto 2012. doi: 10.3989/arbor.2012.756n4008.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

La estructura de las redes sociales no influye en el nivel de cooperación entre personas

A la hora de participar en internet, los usuarios no tienen en cuenta lo que ganan aquellos con los que interaccionan sino el tipo de acción elegida. Los resultados se basan en experimentos del dilema del prisionero, como el realizado en diciembre con 1.300 alumnos de Bachiller de Aragón.

Un estudio de las universidades de Zaragoza y Carlos III de Madrid demuestra que la estructura de las redes sociales no influye en el nivel de cooperación entre las personas. Las conclusiones, publicadas en la revista Scientific Reports, apuntan a un cambio de paradigma en la interpretación de la toma de decisiones en dilemas cooperativos.

Este estudio, realizado por investigadores de las Universidades de Zaragoza y la Carlos III de Madrid, se basa en los resultados obtenidos en experimentos del Dilema de Prisionero, como el realizado en diciembre con 1.300 alumnos de Bachiller de Aragón, que se llevó a cabo con el fin de analizar el fenómeno de la cooperación.

El estudio realizado por Carlos Gracia y Yamir Moreno, investigadores del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (COSNET Lab) del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza, junto a los investigadores José Cuesta y Ángel Sánchez de la Universidad Carlos III de Madrid, adopta una perspectiva pionera en el estudio teórico de la emergencia de la cooperación.

Durante los últimos veinte años se ha producido una gran controversia acerca de si la estructura de las interacciones entre las personas (es decir, la existencia de una cierta red de contactos, o red social) ayuda o no a que éstas cooperen en situaciones en las que no cooperar permite obtener beneficios sin el coste de ayudar.

Muchos trabajos teóricos han analizado el tema, pero las conclusiones son contradictorias, ya que la manera en que las personas toman la decisión es casi siempre una hipótesis de los modelos sin demasiada base que la justifique.

La cooperación depende del estado de ánimo

Las observaciones coinciden en que las personas no tienen en cuenta lo que ganan aquellos con los que interaccionan, sino más bien el hecho de que cooperen o no. Además, la decisión que toman suele depender también de su propio estado de ánimo, esto es, se observa que la probabilidad de cooperar es considerablemente más alta si se cooperó la vez anterior que si no.

También se observa cierta heterogeneidad en el comportamiento, encontrando una cierta porción de individuos que apenas cooperan, independientemente de lo que hagan los que los rodean, y unos cuantos individuos que casi siempre cooperan, de nuevo sin importar lo que hagan los demás.

Los investigadores han estudiado matemáticamente qué ocurre cuando un grupo de personas que se comportan como dicen los experimentos tienen que decidir si cooperar o no, y cómo la existencia de cooperación, a nivel global o en el grupo, depende de la estructura de las interacciones. En concreto, se analiza lo que sucede si cada persona interacciona con todas las demás, si las personas están colocadas en un retículo cuadrado e interaccionan con sus cuatro vecinos más próximos, o si están dispuestas en una red más parecida a las redes sociales, en la que el número de vecinos es muy variable y depende de cada persona.

Análisis matemático

El primer caso (cada individuo interacciona con todos los demás) se puede resolver matemáticamente y predecir el nivel de cooperación resultante. Lo que se observa es que éste depende de la composición de la población, es decir, de qué proporción de individuos utiliza la estrategia descrita anteriormente, y qué proporción coopera o no casi siempre independientemente de los demás.

A continuación, esta predicción se compara con los resultados de simulaciones numéricas obtenidas para las poblaciones dispuestas sobre cada una de las dos redes, y se comprueba que el resultado es exactamente el mismo, en contra de lo que se ha venido concluyendo en todos los trabajos precedentes.Las consecuencias de esta predicción son muy importantes, en tanto en cuanto que, si son ciertas, descartarían la existencia de uno de los cinco mecanismos que se han propuesto para explicar la emergencia de la cooperación, el llamado mecanismo de “reciprocidad de red”.

Para comprobar la predicción es necesario llevar a cabo experimentos a gran escala, algo en lo que este grupo de investigadores está muy involucrado actualmente. Llevar a cabo estos experimentos es de una gran dificultad, dado que para estudiar redes heterogéneas de manera que los resultados sean significativos es necesario trabajar simultáneamente con centenares de voluntarios.

Si, tal y como el equipo espera, los experimentos confirman lo que predice este trabajo, estaríamos ante un cambio de paradigma en la interpretación de la toma de decisiones en dilemas cooperativos: en lugar de tener en cuenta lo que se gana, los individuos basarían sus decisiones en la cooperación que reciben, y esto hace que la forma en que interaccionan (la red social subyacente) deje de tener importancia.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Una nueva tecnología traduce los contenidos al protocolo de internet del futuro

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) participan en el proyecto Trilogy, que define una tecnología capaz de acceder a los contenidos actuales de internet disponibles en el protocolo IPv4 a los usuarios que accedan a la web con el nuevo protocolo IPv6 que se está implantando. El Internet Protocol version 4 (IPv4, el protocolo que utiliza cualquier dispositivo para conectarse a internet) tiene un problema; se han agotado recientemente sus direcciones a nivel global ante el enorme crecimiento que ha experimentado la web.

El estudio espera que las máquinas que se conecten en el futuro a internet mediante direcciones IPv6 puedan acceder al contenido anterior. Imagen: UC3M

El reciente agotamiento de las direcciones de internet ante el enorme crecimiento que ha experimentado la Web parece tener solución. Investigadores de la UC3M afirman que la salida está en el IPv6, el protocolo que se encuentra en las primeras fases de implementación y que se espera acabe reemplazando a su antecesor, el IPv4. Sin embargo, existe otro inconveniente: son incompatibles.

“Las máquinas que sólo tengan IPv6 no pueden comunicarse con las que tienen sólo IPv4, como ocurre con la mayoría de las que hay en Internet en la actualidad, y viceversa”, explica Marcelo Bagnulo, profesor del grupo de investigación NETCOM de la UC3M, donde se ha desarrollado una solución al entuerto.

El objetivo que persiguen es que las máquinas que se conecten en el futuro a internet mediante direcciones IPv6 puedan acceder al contenido anterior, que estará en IPv4. Para ello, estos científicos han definido unos traductores que habilitan el entendimiento entre contenidos en ambos protocolos mediante una tecnología llamada NAT64 y DNS64, que es un estándar usado por los principales fabricantes de routers, como Cisco o Juniper, y los principales vendedores de DNS, como BIND o Microsoft.

“Hemos diseñado y estandarizado estas herramientas de transición que han sido adoptadas por la industria y de las cuales ya se pueden adquirir productos comerciales”, indica Marcelo Bagnulo, también profesor del departamento de Ingeniería Telemática y director de la Cátedra Telefónica de Internet del Futuro de la UC3M. “Es relativamente fácil inventar un nuevo protocolo, pero es extremadamente difícil diseñar uno que sea realmente desplegado y usado, ya que la estandarización es un paso importante para el futuro uso de una tecnología”, precisa.

Tres claves para mejorar el futuro de internet

Esta investigación, aceptada para su publicación en la revista IEEE Communications, se enmarca dentro de Trilogy, que ha recibido el premio al mejor proyecto en la última edición del Premio del Internet del Futuro (Future Internet Award), que concede ceFIMS (Coordination of the European Future Internet forum of Member States de la Unión Europea). Y es que el objetivo de este proyecto -cuyo nombre proviene de la trilogía “encaminamiento, control de congestión y economía”- no es otro que mejorar la calidad del tráfico de información y el funcionamiento interno de la Web, que se caracteriza básicamente por la interrelación de dos sistemas.

El primero (el encaminamiento) sirve para definir la ruta, mientras que el segundo (el control de congestión) determina la cantidad y volumen de datos que fluyen. “A día de hoy – señala Bagnulo – funcionan de forma independiente, porque el mecanismo que decide por dónde discurren los datos no toma en consideración cuántos van por el mismo camino”. Esto implica que, cuando hay congestión, los nuevos datos no toman esto en consideración para elegir un camino alternativo. Es como si en una autopista no hubiera carteles o no se avisara por radio de que hay retenciones para permitir a los conductores cambiar el camino (enrutamiento) para evitar el atasco, comparan los científicos.

Uno de los objetivos principales de Trilogy es lograr que estos dos sistemas puedan funcionar de forma más coordinada. Para ello, han propuesto varias tecnologías que controlan y redirigen el tráfico de datos de las rutas congestionadas (como puede ocurrir en el caso de aplicaciones peer-to-peer) a otras partes menos cargadas de la red. En este sentido, han diseñado, implementado y estandarizado en el IETF el protocolo Multipath TCP, que permite que una conexión de este tipo fluya por múltiples caminos.

En el caso de un smartphone conectado a Internet mediante wifi, la comunicación se pierde cuando se sale del área de cobertura y se debe comenzar otra. Sin embargo, mediante este nuevo protocolo MPTCP “es posible pasar esta comunicación a la interfaz alternativa, de manera que se preservaría la conexión, además de que se incrementa la velocidad de transferencia de datos”, comenta el experto.

Otra tecnología propuesta por estos científicos es CONEX, que permite que el usuario pague por el volumen de congestión que genera, en lugar de por la cantidad de tráfico que realiza. Es como aplicar el modelo de gestión del precio de billetes de avión de las compañías low cost al tráfico de Internet, afirman los investigadores. Es decir, si hay mucha gente que quiere mandar datos en el mismo momento, se paga más; y viceversa. “En la actualidad, lo que ocurre es que todos los usuarios pagan lo mismo, por lo que hacen uso indiscriminado de la Red con independencia de su carga, lo que implica que el proveedor del servicio debe descartar paquetes de forma arbitraria”, revela Bagnulo.

Más información:

http://tools.ietf.org/html/rfc6146

http://tools.ietf.org/html/rfc6147

En el marco del proyecto Trilogy participan Deutsche Telekom, NEC, Nokia, Roke Manor Research, la Universidad de Atenas de Negocios y Economía, la Universidad Carlos III de Madrid, la University College de Londres, la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad de Stanford, bajo la coordinación de British Telecommunications (BT). Esta iniciativa fue presentada a la primera llamada de propuestas del Séptimo Programa Marco de la UE, donde fue aprobada. Se trata de un proyecto integrado IP que fue financiado por la Comisión Europea.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Nace 'Gloria', la primera red de telescopios robóticos con acceso por internet

Este mes se ha puesto en marcha el proyecto europeo Gloria (por sus siglas en inglés: GLObal Robotic telescopes Intelligent Array for e-Science), coordinado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El objetivo es conectar en red a 17 telescopios robóticos y facilitar tiempo de observación a los internautas interesados en la astronomía.

Un total de 13 socios de 8 países participan en el proyecto europeo Gloria. Imagen: UPM et al.

Un total de 13 socios de ocho países han puesto en marcha el proyecto europeo Gloria, con la finalidad de conectar en red a 17 telescopios robóticos y poner tiempo de observación a disposición de los internautas interesados en el estudio de la astronomía. La reunión constitutiva del proyecto tuvo lugar la semana pasada en la Facultad de Informática de la UPM, que coordina esta iniciativa del VII Programa Marco, dotada con 2,5 millones de euros.

Con esta iniciativa se propone aglutinar a personas de todo el mundo interesadas en la astronomía con la finalidad de aprovechar su inteligencia colectiva y potenciar su participación en la investigación astronómica, a partir de los análisis de datos y de las observaciones astronómicas.

Una red mundial de telescopios robóticos, a los que se accede gratuitamente a través de Internet y permite a cualquier ciudadano conectarse y compartir tiempo de observación, va a ser desarrollada en el marco de un proyecto europeo de ciencia ciudadana que acaba de arrancar en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid (FIUPM).

Gloria (GLObal Robotic telescopes Intelligent Array for e-Science) será una herramienta para que cualquiera que quiera investigar Astronomía lo pueda hacer, bien usando los telescopios robóticos, bien analizando datos astronómicos disponibles en bases de datos públicas, de Gloria o de otras entidades. La duración de Gloria será de 3 años y tiene un presupuesto de 2,5 millones de euros.

El proyecto europeo está inspirado en la experiencia del Observatorio Astronómico de Montegancedo, ubicado en la citada Facultad. Es el primer observatorio astronómico del mundo de acceso libre y gratuito que se controla remotamente mediante un software denominado Ciclope Astro, mantenido por el grupo Ciclope de la FIUPM, y que será  utilizado por la red mundial de telescopios robotizados.

Ciclope Astro proporciona una serie de herramientas para experimentos astronómicos, creación de escenarios y control de telescopios, cámaras y cúpulas de forma remota, y permite a cualquier internauta acceder desde su casa al observatorio para vivir diferentes experiencias astronómicas.

El director del Observatorio Astronómico de Montegancedo, el profesor Francisco Sánchez, es el coordinador de este proyecto europeo, en el que participan 13 socios de Rusia, Chile, Irlanda, Reino Unido, Italia, Chequia, Polonia y España.  Los socios se han reunido durante tres días en la Facultad para planificar el desarrollo del proyecto.

17 telescopios

Una red inicial de 17 telescopios será la semilla inicial de Gloria, que ofrecerá acceso gratuito vía Web 2.0 a los internautas de todo el mundo. El primero de estos telescopios robóticos estará disponible para la red en el plazo de un año. Todos los telescopios robotizados compartirán el mismo software, mantenido por los miembros del proyecto Gloria. El acceso vía Internet a los telescopios está basado en el mismo software Ciclope Astro que controla el Observatorio Astronómico de Montegancedo.

Además de los 17 telescopios,  se desarrollarán asimismo a lo largo del proyecto dos experimentos de usuarios, coordinados por la universidad de Oxford, creadores de Galaxy Zoo,  una iniciativa online que invita a sus miembros a clasificar alrededor de un millón de galaxias. Gloria organizará asimismo actividades escolares alrededor de la retransmisión de eventos astronómicos para atraer la atención de nuevos usuarios. Para ello se patrocinarán las cuatro próximas misiones de la televisión de Internet Sky Live.

El proyecto Gloria trata de aprovechar la inteligencia colectiva de las personas en todo el mundo interesadas en la astronomía y, así, potenciar su participación y compartir los análisis de datos y las observaciones.

Ciencia ciudadana

La gestión de uso de los telescopios se desarrollará mediante la técnica del “karma”, que define una reputación o valoración. Este método, que ya tiene una experiencia exitosa en los sitios web 2.0, distribuye automáticamente los tiempos de observación a los usuarios más destacados, según el criterio de los usuarios de la red.

Gloria se convertirá así en una red para ciencia ciudadana, capaz de incrementar la calidad de la investigación a través de las redes y de infraestructuras electrónicas abiertas. Durante el proyecto, una fundación será creada para la conservar la documentación y el software libre que se genere. La fundación servirá asimismo para que la comunidad de internautas interesados pueda mantenerse  y seguir creciendo una vez terminado el proyecto Gloria.

Gloria se propone llegar a cualquier ciudadano interesado en temas astronómicos, como escolares y estudiantes, para que sin salir de casa puedan contemplar el universo, aprender más sobre astronomía y ser partícipes directos de una experiencia científica. En la actualidad, los telescopios robóticos que formarán parte de la red son financieramente autónomos y su participación en el proyecto Gloria no generará costos adicionales.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Nace ‘Gloria’, la primera red de telescopios robóticos con acceso por internet

Este mes se ha puesto en marcha el proyecto europeo Gloria (por sus siglas en inglés: GLObal Robotic telescopes Intelligent Array for e-Science), coordinado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El objetivo es conectar en red a 17 telescopios robóticos y facilitar tiempo de observación a los internautas interesados en la astronomía.

Un total de 13 socios de 8 países participan en el proyecto europeo Gloria. Imagen: UPM et al.

Un total de 13 socios de ocho países han puesto en marcha el proyecto europeo Gloria, con la finalidad de conectar en red a 17 telescopios robóticos y poner tiempo de observación a disposición de los internautas interesados en el estudio de la astronomía. La reunión constitutiva del proyecto tuvo lugar la semana pasada en la Facultad de Informática de la UPM, que coordina esta iniciativa del VII Programa Marco, dotada con 2,5 millones de euros.

Con esta iniciativa se propone aglutinar a personas de todo el mundo interesadas en la astronomía con la finalidad de aprovechar su inteligencia colectiva y potenciar su participación en la investigación astronómica, a partir de los análisis de datos y de las observaciones astronómicas.

Una red mundial de telescopios robóticos, a los que se accede gratuitamente a través de Internet y permite a cualquier ciudadano conectarse y compartir tiempo de observación, va a ser desarrollada en el marco de un proyecto europeo de ciencia ciudadana que acaba de arrancar en la Facultad de Informática de la Universidad Politécnica de Madrid (FIUPM).

Gloria (GLObal Robotic telescopes Intelligent Array for e-Science) será una herramienta para que cualquiera que quiera investigar Astronomía lo pueda hacer, bien usando los telescopios robóticos, bien analizando datos astronómicos disponibles en bases de datos públicas, de Gloria o de otras entidades. La duración de Gloria será de 3 años y tiene un presupuesto de 2,5 millones de euros.

El proyecto europeo está inspirado en la experiencia del Observatorio Astronómico de Montegancedo, ubicado en la citada Facultad. Es el primer observatorio astronómico del mundo de acceso libre y gratuito que se controla remotamente mediante un software denominado Ciclope Astro, mantenido por el grupo Ciclope de la FIUPM, y que será  utilizado por la red mundial de telescopios robotizados.

Ciclope Astro proporciona una serie de herramientas para experimentos astronómicos, creación de escenarios y control de telescopios, cámaras y cúpulas de forma remota, y permite a cualquier internauta acceder desde su casa al observatorio para vivir diferentes experiencias astronómicas.

El director del Observatorio Astronómico de Montegancedo, el profesor Francisco Sánchez, es el coordinador de este proyecto europeo, en el que participan 13 socios de Rusia, Chile, Irlanda, Reino Unido, Italia, Chequia, Polonia y España.  Los socios se han reunido durante tres días en la Facultad para planificar el desarrollo del proyecto.

17 telescopios

Una red inicial de 17 telescopios será la semilla inicial de Gloria, que ofrecerá acceso gratuito vía Web 2.0 a los internautas de todo el mundo. El primero de estos telescopios robóticos estará disponible para la red en el plazo de un año. Todos los telescopios robotizados compartirán el mismo software, mantenido por los miembros del proyecto Gloria. El acceso vía Internet a los telescopios está basado en el mismo software Ciclope Astro que controla el Observatorio Astronómico de Montegancedo.

Además de los 17 telescopios,  se desarrollarán asimismo a lo largo del proyecto dos experimentos de usuarios, coordinados por la universidad de Oxford, creadores de Galaxy Zoo,  una iniciativa online que invita a sus miembros a clasificar alrededor de un millón de galaxias. Gloria organizará asimismo actividades escolares alrededor de la retransmisión de eventos astronómicos para atraer la atención de nuevos usuarios. Para ello se patrocinarán las cuatro próximas misiones de la televisión de Internet Sky Live.

El proyecto Gloria trata de aprovechar la inteligencia colectiva de las personas en todo el mundo interesadas en la astronomía y, así, potenciar su participación y compartir los análisis de datos y las observaciones.

Ciencia ciudadana

La gestión de uso de los telescopios se desarrollará mediante la técnica del “karma”, que define una reputación o valoración. Este método, que ya tiene una experiencia exitosa en los sitios web 2.0, distribuye automáticamente los tiempos de observación a los usuarios más destacados, según el criterio de los usuarios de la red.

Gloria se convertirá así en una red para ciencia ciudadana, capaz de incrementar la calidad de la investigación a través de las redes y de infraestructuras electrónicas abiertas. Durante el proyecto, una fundación será creada para la conservar la documentación y el software libre que se genere. La fundación servirá asimismo para que la comunidad de internautas interesados pueda mantenerse  y seguir creciendo una vez terminado el proyecto Gloria.

Gloria se propone llegar a cualquier ciudadano interesado en temas astronómicos, como escolares y estudiantes, para que sin salir de casa puedan contemplar el universo, aprender más sobre astronomía y ser partícipes directos de una experiencia científica. En la actualidad, los telescopios robóticos que formarán parte de la red son financieramente autónomos y su participación en el proyecto Gloria no generará costos adicionales.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).