Paisajes de Marte

El orbitador de la Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA) lleva desde el 25 de diciembre de 2003 orbitando el planeta Marte y enviándonos con sus numerosos instrumentos a bordo miles de imágenes de la superficie del planeta rojo. Este mes en concreto ha enviado cientos de imágenes realizadas con su Cámara Estéreo de Alta Resolución coincidiendo con su órbita 13.000 al planeta.

La primera es una vista de varios cañones: Coprates Chasma, abajo de la imagen, un parte del famoso Valles Marineris, cubierto de niebla matinal, Juventae Chasma en la mitad de la foto, para hacernos una idea del tamaño tiene 100 km de ancho, y en la parte de arriba Maja Valles. Todo salpicado por supuesto de numerosos cráteres de impacto.

La segunda en una bellísima imagen del polo sur del planeta con su hielo de dióxido de carbono en una curiosa forma espiral y más abajo unas nubes de hielo de agua cubriendo las planicies de Vastitas Borealis. La capa de hielo del polo se extiende unos 1000 km. Clic para ampliar.

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Crédito: ESA / DLR / FU Berlin / Bill Dunford
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Crédito: ESA / DLR / FU Berlin / Bill Dunford

Vía Planetary Society

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Opportunity, once años y contando

Hoy hace exactamente once años que el rover Opportunity aterrizó en Marte, fue el 25 de enero de 2004, después de rebotar nada menos que 26 veces en el suelo marciano, concretamente en Meridiani Planum. Desde entonce ha recorrido una distancia de casi 42 km, ha hecho increíbles fotografías panorámicas, ha descubierto trazas de agua en la superficie, se ha paseado por varios cráteres y, en fin, una serie de trabajos geológicos, químicos y atmosféricos que seguro servirán para mantener ocupados a los especialistas durante años.

Este que sigue es el vídeo que Jet Propulsion Laboratory  de la NASA le ha dedicado como homenaje a estos fructíferos años. También os incluyo un mapa en donde podemos ver el recorrido que ha hecho Opportunity. Un Sol es como se denomina al día marciano, esto es 24 horas 39 minutos 35,244 segundos.

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Crédito: Wikipedia

Vuelo sobre Marte

Espectacular vídeo presentado por la Agencia Especial Europea realizado con imágenes enviadas desde la Mars Express la cual ya ha efectuado 12.500 órbitas alrededor del planeta Marte. El vídeo tiene una calidad sin precedentes y es un montaje del Centro Aeroespacial Alemán DLR.

Vía Microsiervos

El Curiosity no encuentra metano en la atmósfera de Marte

Las mediciones realizadas por el Curiosity revelan que la atmosfera marciana “no contiene metano, o si tiene, es una cantidad mínima”. Los datos obtenidos por el espectrómetro láser del robot indican que la atmósfera del planeta tiene un máximo de 1,3 partes por mil millones en volumen de este gas, seis veces menos que las estimaciones previas, según un estudio publicado en Science.

Autorretrato de Curiosity en Marte. / NASA

Nuevos datos procedentes del robot Curiosity de la NASA, que ha estado estudiando Marte desde hace un año, han revelado que la atmósfera del planeta rojo no contiene prácticamente metano, lo que echa por tierra estudios realizados durante la última década en este ámbito.

Estas investigaciones apuntaban a la existencia de trazas de ese gas en la atmósfera marciana, lo que podría significar una posible actividad biológica en el planeta. Pero, como esos estudios fueron realizados desde la Tierra o un satélite orbital, sus resultados nunca fueron considerados muy fiables.

Ahora, un equipo de investigadores de varias instituciones estadounidenses, liderados por Christopher Webster de la NASA, ha analizado las mediciones directas de metano hechas por espectrómetro láser sintonizable del Curiosity. El estudio, publicado en Science, revela que la atmósfera marciana tiene un máximo de 1,3 partes por mil millones en volumen de este gas, seis veces menos que las estimaciones previas.

Los datos invalidan observaciones previas

Según explica a SINC Christopher Webster, “las mediciones realizadas con Curiosity muestran que la atmósfera de Marte no contiene metano, o, si tiene algo, es una cantidad mínima. Por tanto, nuestros resultados no validan las observaciones precedentes que hablaban de una abundancia significativa de este gas en el planeta.

“Reconciliar nuestras mediciones con las observaciones desde la Tierra o desde la órbita de Marte supondría una destrucción muy rápida de metano, cientos de veces más eficiente que los mecanismos de destrucción conocidos”, indica.

En su opinión, “esto reduce de forma drástica las posibilidades de que haya habido una actividad biológica en la producción de metano, incluyendo microbios metanogénicos bajo la superficie marciana”.

También limita la cantidad de este gas que podría haber sido generada geológicamente en el planeta o importadas de otro cuerpo celeste, concluye.

Referencia bibliográfica:

Christopher R. Webster; Paul R. Mahaffy; Sushil K. Atreya; Gregory J. Flesch;  Kenneth A. Farley; the MSL Science Team. “Low Upper Limit to Methane Abundance on Mars”. Science, 19 de septiembre de 2013.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Las dunas de Marte

HiRISE es el acrónimo de High Resolution Imaging Science Experiment una potente cámara a bordo de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter capaz de hacer fotografías desde su órbita alrededor de Marte a una altura que va desde 250 a 316 kilómetros y con una resolución de 30 centímetros.

Con una periodicidad semanal en su página presentan las últimas imágenes procesadas  con una extraordinaria calidad y belleza; llevan ya casi treinta mil. He escogido para mostraros fotografías de dunas y de procesos eólicos. Clic para ampliar.

Dunas de Gypsum (sulfato de calcio) en el polo norte
Dunas Barján en Chasma Boreale
Dunas en la región del polo norte
Dunas monitor
Dunas lineales en la región del polo norte
Dunas de evolución en el interior de un cráter
Dunas Barján
Dunas de transición (Barján y Seif) en la región Hellespontus

Imágenes en 3D revelan antiguos canales inundados en Marte

Investigadores del Instituto Smithsonian y la NASA han reconstruido en 3D la red de canales subterráneos cubiertos de lava en Marte Vallis, un valle marciano que sufrió una gigantesca inundación en los últimos 500 millones de años. Para realizar el estudio, que publica esta semana Science, se ha usado el radar SHARAD de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter. 

Visualización en 3D de los canales subterráneos de Marte Vallis / Smithsonian Institution, NASA et al.

“Nuestro trabajo presenta por primera vez visualizaciones de canales enterrados en Marte”, destaca a SINC Gareth Morgan, científico planetario del Instituto Smithsonian (EEUU) y coautor de una investigación que aparece ahora en Science.

El científico destaca la novedad del trabajo: “Hemos podido comprobar que las inundaciones que esculpieron los canales de Marte Vallis –un valle marciano de unos 1.000 km de longitud– son al menos dos veces más profundas de lo que se pensaba”.

Las imágenes bajo la cubierta de lava las ha facilitado el radar italiano SHARAD que lleva la sonda Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA.

“Además hemos descubierto que estos complejos canales se tallaron a lo largo de dos fases de erosión, hace entre 10 y 500 millones de años de edad”, añade. “Y son ‘jóvenes’, teniendo en cuenta que Marte se enfrió hace 2,5 mil millones años”.

Según el estudio, un sistema geológico de fractura conocido como Fosa Cerberus fue el origen de las megainundaciones. “Esto sugiere que el agua ascendió desde varios kilómetros de profundidad en relativamente poco tiempo”, comenta Morgan.

Marte Vallis forma parte de la región volcánica de Elysium Planitia, que también es la más joven de Marte y podría estar activa todavía. “Puede que en época reciente el agua subterránea haya podido interactuar con la actividad volcánica, y esto científicamente es muy interesante”, apunta el investigador.

Un homólogo en la Tierra

Morgan explica que la escala de lo que ocurrió en Marte Vallis es similar a las inundaciones del lago prehistórico Missoula, que talló canales en rocas de lava sólida similar a la marciana en lo que hoy es el estado de Washington (EEUU). Se trata de las inundaciones conocidas más grandes de la historia de la Tierra.

Los canales terrestres ofrecen una idea aproximada de la magnitud de las inundaciones de Marte. “A excepción, por supuesto, de que los canales de inundación del lago Missoula no fueron sepultados por más lava, por lo que no necesitamos un radar para verlos, ya que están expuestos en la superficie”, aclara el investigador.

Referencia bibliográfica:

Gareth. A. Morgan, Bruce. A.Campbell, Lynn. M.Carter, Jeffrey. J.Plaut, Roger. J.Phillips. “3D Reconstruction of the Source and Scale of Buried Young Flood Channels on Mars”. Science, 7 de marzo de 2013.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

A la caza del material genético marciano

Si existiera vida en Marte es posible que fuese parecida a la de la Tierra. No por casualidad, sino porque hace cuatro mil millones de años los dos planetas intercambiaron toneladas de material en forma de meteoritos. Dos figuras mediáticas, Jonathan Rothberg y Craig Venter, son la parte más visible de los equipos que ‘compiten’ para que el siguiente viaje de la NASA al planeta rojo lleve a bordo un secuenciador de ADN y ARN. 

Región de Reull Vallis en Marte. / ESA/DLR/FU Berlin (G. Neukum)

Hay varios métodos para detectar si Marte alberga vida debajo de su superficie. El ideal, sin duda, sería enviar un nutrido grupo de científicos ataviados con bata blanca, escafandras y toda clase de artilugios.

Como el viaje aún es inviable, otra opción factible se perfila en el horizonte: una máquina que sea capaz de obtener material del suelo marciano, detectar el ADN o el ARN que pueda contener, secuenciarlo –leerlo– y enviar la información mediante ondas de radio de vuelta a la Tierra. Dos figuras muy mediáticas están detrás de este objetivo: Craig Venter y Jonathan Rothberg.

El científico y empresario Craig Venter, el mismo que en 2010 anunció que había creado vida sintética, anunció en una conferencia en Nueva York el pasado mes de octubre que su equipo ya está probando un secuenciador en el desierto de Mojave (EE UU) y se mostró totalmente convencido de que en Marte hay formas de vida basadas en ADN. ”Esto es así, cuando repitamos esta entrevista en 20 años lo veremos”, afirmó con contundencia al pasmado entrevistador.

Por otro lado, científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT por sus siglas en inglés) y la Universidad de Harvard configuran el grupo de búsqueda de genomas extraterrestres (SET-G). Este proyecto, liderado por el biólogo molecular Gary Ruvkun y Maria Zuber, reconocida planetóloga, está financiado por la NASA desde el año 2003. “Parece ser que Venter cree que ha sido el primero en tener esta idea, pero creo que le ganamos desde hace ya más de una década cuando concebimos el proyecto”, afirma a SINC Ruvkun.

El secuenciador que los científicos del SET-G quieren enviar a Marte es una modificación de la ‘personal genome machine’ de Ion Torrent, una compañía fundada por el emprendedor Jonathan Rothberg que tiene como objetivo que esta máquina secuencie cualquier genoma humano en formato de bajo coste, por unos 1.000 dólares.

Mientras que el SET-G cuenta con numerosas publicaciones científicas y participaciones en congresos internacionales de referencia, del proyecto de Venter no se sabe mucho más. “No existe ningún tipo de competición”, es lo único que ha asegurado a SINC la representante de Craig Venter, Heather Kowalski.

Intercambio de meteoritos entre los planetas

Si existe vida en Marte, podría tener un antecesor común con la de la Tierra y por lo tanto estar basada en el mismo material genético. “Si asumimos esta posibilidad, es casi una tontería no buscar ADN o ARN en Marte”, explica por correo electrónico a SINC Christopher Carr, investigador del SET-G.

Esta premisa se sustenta en que formas microbianas de vida habrían viajado de un planeta a otro hace entre 4,1 y 3,8 mil millones de años, período en el que hubo un intenso bombardeo de meteoritos entre los dos planetas. “Marte y la Tierra han intercambiado millones de toneladas de rocas, casi todas en dirección a la Tierra, pero también al revés”, afirma Carr.

Varios estudios científicos han demostrado que los microorganismos pueden no solo sobrevivir a un impacto estelar, sino también “a las condiciones de vacío y de radiación del espacio si viajan en un cuerpo lo suficientemente grande”, defienden los investigadores del SET-G en sus artículos.

“Si la vida aparece en un planeta y hay intercambio de material con otro cercano, es más posible que la vida se ‘transfiera’ a que aparezca de nuevo”, asegura Carr. Esta teoría es consistente con que, en el registro fósil terrestre, las primeras evidencias de vida microbiana se hayan encontrado poco tiempo después –centenares de millones de años– de este período de intercambio de meteoritos.

El orden de las letras altera el producto

“La técnica más utilizada para detectar vida microbiana en los ambientes extremos de nuestro planeta es la búsqueda de ADN, porque sus resultados son esencialmente definitivos”, afirma Ruvkun.

Secuenciar significa leer el ADN, es decir, “conocer el orden de los nucleótidos que conforman el genoma”, explica por teléfono a SINC Gisela Mir, responsable técnica del servicio de secuenciación masiva del Centro de Recerca Agrigenòmica (CRAG). Este centro de investigación fue de los primeros estatales en trabajar con Ion Torrent. “Es una tecnología basada en microchips como los que llevan los teléfonos y los ordenadores”, afirma la experta. Según detalla Carr, el microchip que ellos utilizan y enviarían a Marte tiene un tamaño de de 2×2 cm2 y 165 millones de pocillos donde ocurren en paralelo el mismo número de reacciones de secuenciación.

El plan de los científicos del SET-G es que, una vez en el planeta rojo, la misión empezará por penetrar en el suelo marciano para obtener una muestra de tierra o de hielo y secuenciar el ADN o el ARN que pueda contener. “A cuanta más profundidad mejor, pero a un metro de la superficie la radiación espacial ya está bastante atenuada”, afirma Carr.

Si la reacción tuviera éxito el siguiente paso sería enviar la información de vuelta a la Tierra mediante ondas de radio y compararla con las secuencias terrestres para saber cuál es su relación. “Como los dos planetas han estado aislados millones de años, la vida marciana habría evolucionado de una manera divergente a la de la Tierra y mediante estudios filogenéticos podríamos descartar una contaminación terrestre”, explica Carr.

Otras aproximaciones para la búsqueda de vida marciana

Para Víctor Parro, investigador del Centro de Astrobiología, existen varios pasos previos a enviar un secuenciador a Marte. “Aunque la idea es interesante y potencialmente muy buena, están presuponiendo, no solo que hay vida, sino que su material genético tiene el mismo código de bases nitrogenadas y que puede ser reconocido por la enzima de la reacción”, explica a SINC.

“Evidentemente, cabe la posibilidad que los organismos que puedan existir en Marte no tengan ninguna relación con los terrestres”, admite Carr. Pero muchos datos apuntan a que la vida en cualquier punto del universo pueda utilizar los mismos ‘ladrillos de construcción’ que conocemos. “Hemos encontrado algunas de las bases o letras del ADN, como por ejemplo la guanina, en meteoritos y también hemos detectado el azúcar glicoaldehído, un precursor de la ribosa del ARN, en el espacio interestelar”, explica el investigador.

El equipo científico de Parro utiliza una aproximación distinta para la búsqueda de vida en Marte: trabaja con la tecnología SOLID (de las siglas en inglés Signs of LIfe Detector), un biosensor con anticuerpos capaces de reconocer más de 500 moléculas relacionadas con la vida, el ADN entre ellas. Este año publicó en la revista Astrobiology el hallazgo de un oasis microbiano a dos metros bajo la superficie del desierto de Atacama, “un análogo terrestre de la mineralogía de algunas zonas marcianas”, cuenta el investigador.

El científico opina que enviar un secuenciador a Marte es restringir las opciones de encontrar signos de vida en el planeta. “Para mí la secuencia lógica sería enviar primero un cromatógrafo de gases y de masas como el que tiene ahora el rover Curiosity, después un biosensor tipo SOLID y, solo si se detecta algo, plantearse el enviar un secuenciador o incluso traer muestras aquí”, afirma.

SOLID fue presentado por el equipo de Parro en el año 2005 para formar parte del instrumental del Curiosity. “Recibimos muy buenas críticas de la NASA, pero la agencia opinó que era demasiado pronto para ir a buscar vida –recuerda el experto–. A ver si hay más suerte ahora con las nuevas misiones”.

Diversidad de puntos de vista

Dentro de la comunidad científica hay visiones aún más escépticas con este proyecto. Por ejemplo, para Norman Pace, investigador de la Universidad de Colorado y especialista en ARN y ecología de microoganismos, “la idea de secuenciar ADN o ARN en Marte es estúpida y solo tiene como objetivo captar la atención de la prensa y, quizás, de posibles inversores”.

El científico ha explicado a SINC que lo primero que se tendría que buscar es indicios de química orgánica y que, además, se debería profundizar demasiado en la superficie marciana para encontrar algo, “mucho más de lo que actualmente somos capaces sin usar explosivos que, de momento, están prohibidos”.

Ante las muestras de escepticismo, el equipo del SET-G considera que la NASA, que ha invertido en el proyecto centenares de miles de dólares, cree firmemente en la secuenciación como método para encontrar vida. “Nosotros apostamos por buscar ácidos nucleicos dentro de un contexto de búsqueda de vida mucho más amplio –especifica Christopher Carr–. Si lográramos detectarlos tendríamos que corroborar el resultado con otras medidas orgánicas o geoquímicas”.

Carr afirma que la tecnología Ion Torrent cumple todas las especificaciones para poder viajar a Marte. “Todavía no estábamos listos para la misión del Curiosity, pero sí que lo podemos estar para la siguiente. Todo dependerá de las prioridades de la NASA”, concluye.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), su autora es Marta Palomo.