Cerebros en peligro

Captura de pantalla (55)

Miraros este documental que me ha dejado helado. Vamos hacia un mundo de tontos, madre mía. Está en linea hasta el 3 de enero de 2018. Os dejo el enlace.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/documentos-tv-cerebros-peligro/4382638/

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Una copa de licor café que costó la vida a cientos de personas

Metílico, la bebida de la muerte es el documental que se acaba de estrenar en homenaje a las víctimas de una tragedia que trató de ocultarse por motivos económicos y políticos hace ahora medio siglo. El origen, una bodega gallega que comercializó para consumo humano alcohol metílico destinado a combustible de aviones. SINC habla con el director del filme y con expertos en salud pública para saber más sobre este caso.

Garrafas y otros recipientes intervenidos por la policía, que sirvieron como prueba en el sumario de la causa del orujo metílico (metanol). A la derecha, el bodeguero ourensano Rogelio Aguiar abandona el tribunal a la espera de conocer el fallo judicial por la intoxicación que provocó y que sabía que podía ser letal.

Emilio Rodríguez se despertó una mañana de 1963 en su aldea de A Pena (Ourense), se asomó a la ventana para ver sus viñedos y todo estaba nevado. Era pleno mes de agosto. Se fue al baño, se miró al espejo y allí también nevaba. Minutos después perdía la vista para toda la vida. La noche anterior se había tomado una copa de licor café de garrafa que provenía de las bodegas de Rogelio Aguiar.

Han pasado cincuenta años de esto, un caso real con el que arranca el documental del director de cine Emilio Ruiz Barrachina. Lo acaba de estrenar en el Festival Internacional de Cine de Ourense y se emitirá próximamente en la Televisión de Galicia y en La 2 de Televisión Española.

El trabajo audiovisual narra los hechos del denominado ‘caso del metílico’, el mayor envenenamiento masivo de la historia de España provocado por metanol o alcohol metílico, y que por intereses políticos y económicos trató de ocultarse en la época. Como consecuencia, muchos de los fallecimientos fueron registrados como muertes naturales.

“La bodega de Rogelio Aguiar no vendía el alcohol con su sello, sino que lo distribuía en garrafón a otros bodegueros para que lo embotellasen. Se sabe que compró en Madrid 75.000 litros de alcohol metílico porque, según manifestó, le dijeron que se podía consumir si se rebajaba con agua. El alcohol que compró estaba destinado a la fabricación de combustible de aviones”, explica a SINC Ruiz Barrachina.

La realidad era que el alcohol metílico costaba la mitad que el etílico y quería hacer negocio. Con esos 75.000 litros, él fabricaría un total 125.000 que pondría a la venta a bodegas de toda España en garrafas. Uno de los lugares donde llegaron primero fue Lanzarote, porque había un bodeguero en Vigo con muy buenas relaciones con Canarias.

“Es por eso que la primera persona que relaciona el consumo de determinadas botellas de alcohol con los fallecimientos y la ceguera es una farmacéutica canaria, Elisa Álvarez. A partir de ahí empieza la investigación. Pero la tragedia se extiende por toda España, y donde más incidencia tiene es en Galicia”, añade el director de cine.

Tan solo una copa de licor café o de orujo fue capaz de dejar ciego o matar a quien se la bebió.

“El metanol produjo en aquel momento una tragedia que a veces se reproduce por la ignorancia de la gente. Este producto tóxico se absorbe y se metaboliza en el hígado creando ácido fórmico y formaldehído. El primero provoca problemas digestivos y síntomas de embriaguez –como una intoxicación etílica–, y el formaldehído ataca a la retina y causa la ceguera. La muerte sobreviene porque una vez absorbido pasa rápidamente a los órganos y puede provocar un coma”, declara a SINC Rosario Moyano, catedrática de toxicología de la Universidad de Córdoba.

Por esta intoxicación falleció sobre todo gente de extracto social bajo, consumidores de aguardiente o licor café de garrafa. Al ser en su mayoría personas de los pueblos y con pocos recursos, muchas de ellas se consideraron muertes naturales.

Juicio descafeinado por los intereses del franquismo

En el juicio se mezclaron los intereses económicos y políticos del franquismo. El gobierno de Franco iniciaba por entonces una costosa campaña para vender al exterior que España se había modernizado y quería ofrecer nuevas oportunidades al turismo.

“Si este caso se llegaba a conocer y saltaba a los medios internacionales, como tenía que haber sucedido, todo aquello se podía venir abajo y por eso trataron de ocultarlo”, apunta el director del documental.

Por otra parte, España continuaba recibiendo dinero de EE UU y este escándalo hubiera repercutido en las relaciones con los estadounidenses.

Lo que se hizo, de la manera legal que entonces creyeron más oportuna, fue plantearlo no como homicidio involuntario, sino como un juicio de atentado contra la salud pública, un mal menor. “Lo equipararon a vender productos caducados y por ello el resultado es que solo se reconocen 51 muertes”, subraya Ruiz Barrachina.

Durante el juicio hubo once imputados que fueron condenados, sin embargo, ninguno de ellos llegó a cumplir íntegra su condena. Además, las cuantiosas indemnizaciones que debían pagar a las víctimas nunca llegaron porque se declararon insolventes.

El fiscal del caso, Fernando Seoane, siempre defendió que solo con hacer un sencillo cálculo matemático de lo que pueden producir 125.000 litros de alcohol tóxico en el mercado, se podía saber la magnitud de la tragedia. Seoane estimaba que las víctimas estuvieron por encima de 5.000, entre fallecidos y personas que se quedaron ciegas.

El metílico letal de Aguiar llega a Nueva York

Debido a las enormes cantidades de alcohol metílico que vendió Rogelio Aguiar, algunas de las garrafas llegaron incluso al otro lado del Atlántico, como indica el escritor y periodista de investigación Fernando Méndez en su libro Metílico, 50 años envenenados, en el que está basada la película.

“En el puerto de Nueva York fue intervenido un envío procedente de Vigo de bebidas contaminadas con alcohol metílico, según recoge el sumario del caso. Debido al descontrol de las autoridades sanitarias y de aduanas, no se sabe con exactitud qué cantidad pudo llegar realmente. Lo que sí coincide en el tiempo, primavera del 63, es la muerte masiva de vagabundos en la zona de Manhattan por alcohol metílico, con bebidas baratas que provenían de garrafón. Los diarios se hicieron eco de ello. Es mucha coincidencia”, argumenta a SINC Méndez.

Su libro está escrito a partir de una investigación de cinco años, de los más de 30.000 folios del sumario del juicio. “No sé si podría volver a abrir el caso y aportar nuevas pruebas, pero creo que las víctimas merecen por lo menos un reconocimiento social que no han tenido en los últimos 50 años”, subraya Méndez.

Un caso difícil de repetir en España

Casos de intoxicación y muerte por alcohol metílico suceden en el mundo todas las semanas. En el caso de España, se continúa produciendo ‘aguardiente de casa’ fuera del control de un consejo regulador.

Sin embargo, en la actualidad los controles de calidad del alcohol pasan por procesos que hacen muy difícil que algo así pueda volver a repetirse. De ello se encargan laboratorios como el de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid.

“Nosotros actuamos de acuerdo con unas campañas analíticas que, tras la  inspección y toma de muestras, se llevan a cabo en nuestro laboratorio”, apunta a SINC Emiliano Rojas Gil, adjunto al jefe de departamento del laboratorio.

En total en Madrid se han analizado este año 140 bebidas espirituosas. El 25% fueron orujos, de los cuales solo uno incumplía la normativa.

“Aplicamos un reglamento que establece un contenido máximo de metanol. Los límites son, por ejemplo, 1.000 mg/L para orujos, 2.000 mg/L en brandis y 1.500 mg/L en aguardiente de hollejo de fruta. Si se sobrepasan, las bebidas están fuera de la legislación y se consideran tóxicas”, argumenta Rojas.

Este año, el caso del orujo que llegó al laboratorio con límites por encima de lo permitido se solucionó rápidamente según el protocolo de actuación. Hicieron un análisis contradictorio con la empresa, esta corrigió su sistema de producción y eliminó del mercado todo el producto. “La nueva partida ya reunía las condiciones de acuerdo con el reglamento”, asegura Rojas.

Para que casos como el del metanol de Galicia no vuelvan a suceder, y se pueda hacer justica a personas como Emilio Rodríguez, sus historias no deberían caer nunca en el olvido.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC), su autora es Eva Rodríguez.

Dime de dónde eres y te diré qué sabor prefieres

A los niños les encantan el azúcar y las grasas. O no. Una nueva investigación desmiente que todos los menores de diez años tengan el mismo gusto por los alimentos y destaca la importancia del país de residencia, la cultura y la edad en estas preferencias.

No todos los niños tienen la misma preferencia por las patatas fritas, las golosinas o las bebidas azucaradas. / Sílvio Gabriel Spannenberg.

Hasta ahora la comunidad científica pensaba que los alimentos que más les gustan a los niños son las patatas fritas, los caramelos y las bebidas azucaradas, precisamente los más perjudiciales para su salud.

Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en la revista Food Quality and Preference, concluye que dicha hipótesis no es del todo cierta tras analizar si todos los niños tienen la misma preferencia por los azúcares y las grasas, considerados promotores de sobrepeso y obesidad a todas las edades.

Durante la investigación, que forma parte del proyecto Identificación y prevención de los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el estilo de vida en niños (IDEFICS, por sus siglas en inglés), se examinaron las preferencias de sabor en más de 1.700 niños de entre seis y nueve años de edad procedentes de ocho países europeos (Italia, Estonia, Chipre, Bélgica, Suecia, Alemania, Hungría y España).

Los autores determinaron, mediante pruebas sensoriales, los gustos de los niños por la grasa, el azúcar, la sal y el glutamato monosódico, un potenciador del sabor que corresponde al quinto sabor básico, denominado ‘umami’.

“Los resultados fueron sorprendentes”, explica a SINC Silvia Bel-Serrat, única coautora española del estudio, que trabaja en la Universidad de Zaragoza. “Aunque a menudo se tiende a pensar que los niños comparten una predisposición común hacia las grasas y los azúcares, se observó que los de diferentes países no tenían de ningún modo preferencias similares”.

Alemanes y chipriotas ante las galletas

Más del 70 % de los niños alemanes prefirieron las galletas con grasas añadidas, frente a solo el 35 % de los chipriotas. Por el contrario, la mayoría de los alemanes prefirieron el zumo de manzana básico, mientras que los niños suecos, italianos y húngaros se decantaron por la opción con azúcares o aromas añadidos.

“Esto implica que las preferencias de sabor están influidas por factores culturales, pero también observamos que estos gustos se desarrollan de forma similar a medida que los niños se hacen mayores”, afirma Anne Lanfer, autora principal del estudio e investigadora en el Instituto de Epidemiología y Prevención de Bremen (Alemania). Así, en los ocho países los niños mayores tenían una mayor preferencia por el azúcar y la sal que los pequeños.

El equipo de investigación también valoró si los gustos variaban según el género del niño, su umbral de percepción de los sabores, el nivel educativo de los padres, los patrones de alimentación durante la edad temprana, el tiempo dedicado a ver la televisión y el uso de alimentos como recompensa por parte de los padres.

Los resultados mostraron que no existía relación entre estos factores y la preferencia por el azúcar, la grasa, la sal y el umami entre los niños; a pesar de que se les había atribuido previamente una influencia en las preferencias de sabor.

Afinar la prevención

Para los investigadores, el estudio tiene implicaciones importantes. “Hay una tendencia a realizar programas de prevención dietéticos uniformes en países europeos. No obstante, las preferencias de sabor varían según el país y el mismo programa no será igualmente eficaz en todos los países”, apunta Lanfer.

Por ejemplo, promover el consumo y la distribución de zumo de manzana no azucarado sería más eficaz en Alemania, donde su aceptación es alta, que en Hungría, donde a la mayoría de los niños les gusta el zumo con azúcar añadido.

Es más, sabiendo que los niños cambian sus predilecciones a medida que se hacen mayores, “todavía cabe la esperanza de que las preferencias de sabor de los niños no sean estables y que puedan ser influenciadas por sus padres y por el ambiente que les rodea”, concluyen los autores.

Referencia bibliográfica:

Anne Lanfer, Karin Bammann, Kolja Knof, Kirsten Buchecker, Paola Russo, Toomas Veidebaum, Yiannis Kourides, Stefaan de Henauw, Dénes Molnar, Silvia Bel-Serrat, Lauren Lissner, Wolfgang Ahrens. “Indicadores de las preferencias de sabor en niños europeos: Estudio IDEFICS”. Food Quality and Preference 27 (2013) 128–136.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

La mortalidad de las personas con VIH se iguala a la de la población general

Los pacientes con un buen control de la infección por VIH tienen el mismo riesgo de mortalidad que la población general. Así lo asegura una investigación, publicada en la revista AIDS, que destaca la importancia de un diagnóstico rápido de la enfermedad y un inicio temprano del tratamiento antirretroviral.

Micrografía electrónica de barrido de VIH-1 / Wikipedia

Desde que en 1981 se detectaron los primeros casos de infección por el virus causante del sida, el VIH, los tratamientos han evolucionado y mejorado: se han simplificado, son menos tóxicos y su efectividad es mayor.

Tras décadas de investigación, y aunque aún no se ha conseguido curar la infección por VIH, la terapia antirretroviral (TAR) ha demostrado tener éxito. Además, los diferentes medicamentos disponibles hoy han contribuido a aumentar tanto la esperanza como la calidad de vida de las personas infectadas por este virus.

Los medicamentos disponibles hoy han contribuido a aumentar la esperanza y la calidad de vida de las personas infectadas por el VIH

Por ello, según los resultados del estudio más completo que se ha hecho hasta el momento, liderado por el Instituto de investigación del sida IrsiCaixa, las personas infectadas que consiguen controlar bien la infección con TAR y recuperar el sistema inmunitario tienen el mismo índice de mortalidad que la población general.

Para los autores del trabajo, publicado en la revista AIDS, un buen control de la infección por VIH implica que el paciente responde bien al tratamiento antirretroviral y que tiene un nivel muy bajo del virus en sangre y un funcionamiento normal del sistema inmunitario.

“Alrededor del 60% de los pacientes del Hospital Germans Trias i Pujol, en Badalona, han conseguido recuperar o mantener el sistema inmunitario con el tratamiento y, por tanto, tienen el mismo índice de mortalidad que la población general”, explica Roger Paredes, que forma parte de la Unidad de VIH en el centro.

“Es probable que gran parte del exceso de mortalidad asociada al VIH se pueda prevenir con un diagnóstico precoz y el inicio de la TAR, junto con un buen seguimiento del paciente que permita una mejor adherencia al tratamiento”, concluye Bonaventura Clotet, director de IrsiCaixa.

Sin embargo, Clotet puntualiza que este enfoque no es suficiente y recuerda que “siempre hay un grupo reducido de pacientes, entre un 10 % y un 15 %, que, pese a los esfuerzos, no conseguirán una buena recuperación de su sistema inmunitario”.

Un proyecto internacional

Para comparar el índice de mortalidad entre los adultos infectados y la población genera, los investigadores realizaron un análisis con 3.300 pacientes que seguían un tratamiento en el marco de dos ensayos clínicos internacionales, llamados SMART y ESPRIT.

El estudio incluyó pacientes que seguían TAR, de edades comprendidas entre los 20 y los 70 años (20% mujeres y 80% hombres), que no eran usuarios de drogas inyectables, con un nivel indetectable de virus en sangre y un número de unos glóbulos blancos llamados CD4, la principal diana del VIH, superior a los 350 en cada mm3 de sangre –el nivel normal de estas células en una persona sana es de entre 500 y 1.000 CD4+ células/mm3–.

En Europa, más del 50 % de los nuevos diagnósticos están por debajo de los 350 CD4+ y en África, cerca del 70 %. No obstante, en la mayoría de los casos estos niveles pueden aumentar si se garantiza un rápido acceso al tratamiento en una etapa temprana de la infección.

Durante el periodo de seguimiento del estudio, que ha durado unos tres años, se registraron 62 muertes, pero solo un 3 % de estas estaban relacionadas con el sida. El resto, un 97 %, se produjo principalmente por dos motivos: enfermedades cardiovasculares y muerte súbita. “El índice de mortalidad fue mayor que el de la población general únicamente en los pacientes con un nivel de CD4+ por debajo de los 500 por mm3”, afirma Paredes.

“No hay ninguna evidencia de que los pacientes infectados por VIH que siguen terapia antirretroviral, con un nivel indetectable reciente de cantidad de virus en sangre y que ha mantenido o recuperado el número de células CD4+ hasta los 500 por mm3, no tienen un mayor riesgo de mortalidad que la población general”, concluyen los autores, que advierten que por debajo de este nivel, el riesgo todavía es superior al de la población general.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Contestar mensajes al volante es tan peligroso como duplicar la tasa de alcoholemia permitida

Científicos de varias universidades australianas, en colaboración con la Universidad de Barcelona, han comparado los efectos del uso del móvil con los del alcohol en la conducción a través de una simulación. Su experimento demuestra que utilizar el manos libres y mandar mensajes equivale a una tasa de alcoholemia por encima de lo legal.

Conductor contesta al móvil al volante. / SINC

Las universidades australianas de Wollongong, Victoria, Tecnológica de Swinburne, el Instituto  para la respiración y el sueño, así como la Universidad de Barcelona han medido la capacidad de reacción al volante de doce voluntarios sanos mientras participaban en un test de simulación de conducción que duró dos días (separados por una semana cada uno).

Por un lado, realizaron la prueba después de consumir alcohol, y por otro, mientras utilizaban el teléfono móvil. Los bebedores habituales y los que no habían injerido nunca alcohol antes del experimento se excluyeron de participar en el test.

“El estudio lo realizamos en Australia y los participantes, que eran estudiantes voluntarios con licencia de conducir, tenían que mantener su posición en el centro del carril de la izquierda de la pantalla, a una velocidad de entre 60 y 80 kilómetros por hora y frenar cada vez que veían aparecer un camión”, explica a SINC Sumie Leung Shuk Man, coautora del estudio que publica la revista Traffic Injury Prevention.e investigadora en la Universidad de Barcelona.

Al comparar el nivel de concentración de alcohol en sangre (BAC) con los efectos del uso del teléfono móvil, vieron que cuando la conversación telefónica requería una alta demanda cognitiva o cuando contestaban a un mensaje de texto, el equivalente en el test de alcoholemia estaba por encima de lo permitido en España (0,5 gramos/litro). Para simular el efecto del manos libres utilizaron unos auriculares y un micrófono.

El manos libres no supera el test

“Cuando se trataba de una conversación simple, a través del manos libres, los efectos eran comparables al nivel de alcoholemia de 0,04 g/l –que está por debajo del límite legal de 0,5 g/l de países como en España y Australia–. Sin embargo, cuando requería más atención, su análogo en nivel de alcohol se disparaba al 0,7 g/l –por encima del límite legal en estos dos países, pero por debajo del de otros como EE UU o Reino Unido que permiten hasta un 0,8 g/l– y si se trataba de contestar a mensajes de texto, a una tasa de 1 g/l –que es ilegal en cualquiera de estos países–“, asegura la científica.

Los dos niveles diferentes de conversación por el manos libres que contempla el estudio equivalen a: una conversación natural –en la que el sujeto y el científico hablan sobre temas interesantes pero como pasatiempo– y a un diálogo con preguntas más específicas –exigentes cognitivamente– como, por ejemplo, responder “¿puede describir la ruta en coche desde su trabajo hasta llegar a su casa?” o “¿cuántos de sus amigos tienen nombres que empiezan por vocal?”.

“Nuestros resultados sugieren que el uso de dispositivos de manos libres también pueden suponer un riesgo importante para los conductores. Aunque debe estar permitido, requieren más investigaciones para determinar su regulación y, por supuesto, que las autoridades nacionales conozcan los pros y los contras minuciosamente”, concluye la experta.

Referencia bibliográfica:

Sumie Leung, Rodney J. Croft, Melinda L. Jackson, Mark E. Howard y Raymond J. Mckenzie, “A Comparison of the Effect of Mobile Phone Use and Alcohol Consumption on Driving Simulation Performance”, Traffic Injury Prevention 13 (6): 566-574, noviembre 2012. DOI: 10.1080/15389588.2012.683118.

Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Predicen con algoritmos los efectos secundarios de mezclar fármacos

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford ha diseñado métodos computacionales para predecir las interacciones entre medicamentos y sus consecuencias adversas, que son una causa importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo.

Diagrama que representa la interacción entre diferentes fármacos. Imagen: Science Translational Medicine. (Clic para ampliar)

“Los efectos secundarios incluidos en el prospecto de los medicamentos no son suficientes”, explica a SINC Nick Tatonetti, de la universidad de Stanford (EE UU), primer autor de un estudio, publicado en la revista Science Translatonal Medicine, que analiza con nuevos algoritmos las posibles interacciones entre miles de medicamentos a partir de bases de datos sobre sus efectos.

De esta manera, han confirmado 47 de las 395 interacciones que esperaban encontrar. Por ejemplo, han predicho y comprobado que pacientes tratados con tiazidas para la hipertensión y que también toman un tipo concreto de antidepresivos tienen más posibilidades de tener arritmias cardíacas que los que solo toman uno de los dos medicamentos.

Los eventos adversos de los fármacos son una causa importante de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Los estudios clínicos previos a la comercialización de un medicamento están destinados a probar su seguridad y eficiencia. “El problema es que el grupo de personas incluido en estos ensayos es relativamente pequeño y homogéneo –comenta Tatonetti– y que la mayoría no contemplan la interacción del medicamento con otros ya presentes en el mercado”.

Conscientes de este problema, tanto la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA, por sus siglas en inglés) como la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantienen una estricta vigilancia después de la comercialización de todos los productos. Así, producen grandes colecciones de informes que Tatonetti y sus colegas han analizado para estudiar los efectos reales del medicamento.

Los resultados de la investigación se presentan en forma de dos nuevas bases de datos que “mejorarán la detección y prevención de los efectos adversos de los fármacos”, comenta Tatonetti. Además también predicen nuevos usos para medicamentos ya conocidos y muestra que algunos con distinta estructura y distintas indicaciones pueden tener los mismos efectos secundarios.

Prevenir los efectos secundarios de un fármaco es complicado

La principal razón por la que prevenir los efectos secundarios de un fármaco es complicado es por la necesidad de tener unos controles adecuados. “Idealmente hay que comparar pacientes que tengan la misma historia médica, edad, peso y otros factores, y esos datos no se incluyen de manera rutinaria en las bases de datos”, cuenta Tatonetti.

La ‘gracia’ de estos algoritmos es que constituyen una aproximación que minimiza en cierta manera la necesidad de esta información. De hecho, muchos científicos creen que estas bases de datos tienen demasiados errores y datos innecesarios para poder tener alguna utilidad. “Nos quedamos sorprendidos y encantados de comprobar que nuestro enfoque intuitivo corregía estos errores y generaba resultados de alta calidad”, concluye Tatonetti.

Referencia bibliográfica:

Tatonetti N.P.; Ye P.P.; Daneshjou R.; Altman R.B. “Data-Driven Prediction of Drug Effects and Interactions” Science Translational Medicine 125 [4] Marzo de 2012. DOI: 10.1126/scitranslmed.3003377
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC).

Los alérgicos al polen tendrán una primavera suave por la escasez de lluvias

La predicción polínica para los próximos meses es moderada por el descenso de las precipitaciones. Sin embargo, la contaminación ambiental de las ciudades ha aumentado la prevalencia y severidad de las enfermedades respiratorias, que sufren entre el 15% y el 20% de los españoles.

La alergia al polen más común y con mayor incidencia es el de las gramíneas (80%). Imagen: Juan Antonio Capó.

La próxima primavera será más suave para los alérgicos en comparación con años anteriores por la escasez de lluvias de los últimos meses. La previsión, presentada esta mañana [por ayer] por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) en rueda de prensa, calcula que los niveles de concentración de gramíneas será entre leve y moderada (de 2.600 granos/m3).

La alergia al polen más común y con mayor incidencia es el de las gramíneas (80%). El recuento de este tipo de pólenes ha servido para precisar la información polínica de este año, junto con los datos de pluviosidad, humedad atmosférica y temperatura de los últimos 12 años en Madrid, Toledo, Ciudad Real y Badajoz.

Por otro lado, la contaminación ambiental de las ciudades ha incrementado la prevalencia y la severidad de este tipo de enfermedades. El coordinador del Comité de Aerobiología de la SEAIC, el doctor Francisco Feo, ha alertado sobre el cambio en el perfil del alérgico estacional, que se convierte en “alérgico perenne”. Esta diferencia hace que “los pacientes tengan más síntomas durante más meses del año”, ha insistido el presidente de la SEAIC, el doctor José María Olaguibel.

La contaminación atmosférica es un factor de riesgo para los alérgicos porque potencia la respuesta inflamatoria de los pacientes. Además, las partículas contaminantes estresan a las plantas y aumentan su polinización. Según el doctor Feo, “el polen de ciudad es mucho más agresivo”. Como consecuencia, “esta situación ayuda a que las alergias se conviertan en una epidemia”.

Alérgicos que se estrenan a los 70 años

 Se estima que las enfermedades alérgicas se han duplicado en los últimos 15 años y  ya afectan a entre el 15% y el 20% de los españoles. La vocal de la junta directiva de la SEAIC, la doctora Arantza Vega, ha explicado los cambios en la incidencia de las alergias: “En la consulta nos encontramos con pacientes de dos años, pero también con personas de 70 años que debutan con una alergia al polen”. Por grupos de población, la primera expresión de alergia al polen es cada vez más temprana y la tasa de adolescentes ya alcanza el 40%.

La SEAIC atribuye la ampliación del abanico de edad al estilo de vida, que incide en la capacidad inmunitaria de las personas. Por un lado, hay una mayor prevalencia de contaminantes en las ciudades y, por otro, “la higiene exhaustiva alienta la producción de enfermedades autoinmunes, como las alergias”, aclara la doctora Vega.

En España, la mitad de los alérgicos no sigue el tratamiento correcto, aunque la terapia autoinmune es la herramienta más eficaz para el control de la enfermedad. La inmunoterapia consiste en la administración repetida y gradual de una sustancia alergénica a un paciente sensibilizado a ella, durante un periodo de al menos tres años, para lograr su tolerancia y que la respuesta inmunitaria regulen la alergia. “Cada vez tenemos más datos que indican que la vacunación preventiva es la más efectiva”, ha aclarado el doctor Olaguibel.

Después de las gramíneas, los pólenes con más incidencia son los de olivo (43%), quenopodiáceas (27%), plátano de sombra (22%), cupresáceas (13%) y parietaria (11%).

Aplicaciones para móviles

Las aplicaciones para teléfonos móviles inteligentes Alergo Alarm y AlertaPolen son herramientas muy útiles para controlar los niveles de polen, a partir del perfil del paciente y el lugar donde se encuentre. “No solo es de interés para la propia ciudad, sino también para los viajes”, indica la doctora Vega. Estos programas de descarga gratuita se adaptan al perfil del paciente y le avisan con alarmas.

También hay portales con información actualizada, como el del Comité de Aerobiología, y con recomendaciones para pacientes, como el de la propia SEAIC.
Artículo publicado en Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC). Las negritas son mías.